Todos los días más de 400 camiones cruzan la Sierra de Aracena, perturbando la paz de los cochinos de pata negra del parque natural que separa Huelva y Badajoz. Van por una ruta estrecha y llena de curvas que la Junta quiere convertir en autovía cuanto antes para que Huelva tenga al fin una salida por Extremadura sin pasar por Sevilla.

Docenas de ellos van y vienen entre el puerto de Huelva y la siderurgia que el Grupo Alfonso Gallardo tiene en Jerez de los Caballeros (Badajoz). Es un empresario extremeño (acaba de comprar el Diario Jaén y El Correo de Andalucía de Sevilla) que se ha hecho famoso por querer montar una refinería junto a las vides de Almendralejo, también en Badajoz.

Ambos negocios necesitan buena conexión por carretera con Huelva para desarrollarse. Y ahora, un grupo australiano, Emed Tartesus, negocia con la Junta para reabrir la vieja mina de Riotinto, que vuelve a ser rentable por la subida del precio del cobre. Riotinto está en la misma carretera que recorren los camiones que salen del Polo Químico de Huelva hacia el centro de la Península.

Proyecto alternativo

El Gobierno central tiene un proyecto para desdoblarla, pero cruza el Parque Natural. La Junta no cree que obtenga los permisos medioambientales. Así que ha decidido calmar presiones empresariales proponiendo una alternativa. En lugar de subir hacia Jabugo desde Riotinto, la autovía saldría a la Vía de la Plata (Sevilla-Gijón) más al sur, en Santa Olalla (gráfico). Así, la nueva pasaría menos Parque Natural y por una zona de menor valor ecológico.

Ya ha licitado su estudio, que le costará 700.000 1. Poco si se piensa que está dispuesta a pagar esa parte de la autovía a cambio de que Madrid empiece ya el tramo entre Huelva y Riotinto.