Llegar a este mundo por donde la naturaleza manda es cada vez menos frecuente. De hecho, en el 22,08% de los 7.070 partos que se atendieron durante el año 2006 en los hospitales públicos del Principado se practicaron cesáreas, según los datos de la Consejería de Salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que, como máximo, este porcentaje se sitúe en el 15%.

Sin embargo, aunque superemos estos parámetros, el número de cesáreas en Asturias es inferior a la media nacional, donde se practican estas intervenciones en el 26% de los partos atendidos en la sanidad pública y en el 35% de la privada. La media europea está en el 18%.

La asociación El Parto es Nuestro considera que gran parte de las cesáreas realizadas son «injustificadas». Desde su punto de vista, ésta es una consecuencia más de haber trasladado los partos a los hospitales. «El dar a luz a un hijo es un acto involuntario y natural, y con las cesáreas injustificadas se producen unas mutilaciones emocionales y físicas tremendas porque las mujeres que sufren una cesárea quedan condicionadas para el resto de su vida reproductiva», alerta la presidenta de El Parto es Nuestro en Asturias, Elena Herrero.

El problema está en que si a una mujer se le practica una cesárea, lo más probable es que sólo pueda volver a ser madre una vez más. «Más del 90% de los médicos no permiten que el parto sea vaginal si la madre ya ha sufrido una cesárea, y ahí se acaba la vida reproductiva de la mujer porque no es recomendable realizar más de dos cesáreas», explica Herrero.

Triplica el riesgo de muertes

«Con las cesáreas aumenta tres veces la posibilidad de que los niños y las madres sufran morbimortalidad (daños y muerte) durante el parto», explica Elena Herrero, presidenta de la asociación El Parto es Nuestro en Asturias. Éste es uno de los motivos por los que la OMS ha puesto especial interés en reducir el número de cesáreas innecesarias.