Al menos 139 personas han muerto y 550 han resultado heridas en Karachi en dos explosiones al paso de la comitiva en la que se desplazaba la ex primera ministra paquistaní, Benazir Bhutto, que regresaba después de nueve años de exilio.

Las autoridades, que se encuentran en alerta, temen que esta cifra aumente. La mayoría de las víctimas son seguidores del Partido Popular de Pakistán (PPP), que celebraban el regreso de su dirigente.

Bhutto no resultó herida por las explosiones, que se registraron muy cerca del vehículo blindado en el que la ex primera ministra recorría el camino entre el aeropuerto de Karachi y el mausoleo dedicado al padre de la patria paquistaní, en el que tenía previsto dar un discurso a sus seguidores, que ha sido cancelado.

Los dispositivos inhibidores de frecuencia del vehículo en el que viajaba Bhutto no sirvieron de nada

Según el ministro de Interior paquistaní, Aftab Ahmed Khan Sherpao, los dispositivos inhibidores de frecuencia del vehículo en el que viajaba Bhutto no sirvieron de nada, ya que las explosiones no se realizaron por control remoto sino que se trató de un atentado suicida.

La mayoría de los muertos son gente que se encontraba en los arcenes dando la bienvenida a la ex primera ministra y agentes de seguridad que custodiaban la comitiva. Entre los muertos se encuentran dos cámaras de canales de televisión paquistaníes.

Según fuentes policiales recogidas por Geo TV , las pruebas, recogidas en el lugar de los hechos, apuntan a que al menos una de las explosiones fue un ataque suicida.

Tras el atentado, el Partido Popular de Pakistán (PPP) ha decretado tres días de luto. En estas jornadas las banderas en todo el país ondearán a media asta junto a otras negras, que se colocarán en señal de condolencia.

Condena al atentado

En una declaración, el presidente de Pakistán, general Pervez Musharraf, expresó su condena y repulsa por el atentado, que ha costado la vida al menos a treinta policías.

Las autoridades paquistaníes habían desplegado en Karachi a 20.000 miembros de las fuerzas del orden para garantizar la seguridad de Bhutto, que había recibido amenazas de extremistas de la región tribal de Waziristán y de grupos vinculados con Al Qaeda.

A su llegada a Karachi, procedente de Dubai, Bhutto declaró telefónicamente al canal de televisión ARY que no se iba a dejar "intimidar" por las amenazas de los extremistas islámicos, que, subrayó, "están intentando apoderarse" de Pakistán.

Primeras manifestaciones

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ha condenado con firmeza el atentado. La portavoz de la ONU, Michele Montás, aseguró que el secretario general "está conmocionado" por la explosión.

"El secretario general condena con firmeza este atentado terrorista y expresa su condolencia a los familiares de las víctimas", dijo Montás. La portavoz agregó que Ban "confía en que todas las fuerzas políticas actuarán unidas para fortalecer la unidad nacional".

El gobierno estadounidense condenó el atentado contra Benazir Bhutto, cuyos responsables sólo buscan "fomentar el miedo y limitar las libertades".

"Estados Unidos apoya al pueblo pakistaní en la eliminación de las amenazas del terrorismo, y en la construcción de una sociedad abierta, democrática y pacífica", dijo el portavoz del Departamento de Estado, Tom Casey.