El documento incluye una modificación en el aspecto de la responsabilidad derivada del incumplimiento de los deberes impuestos por esta ordenanza, además de las infracciones administrativas que se encuentran dentro del margen permitido por la legislación en materia de residuos, "tratando de hacer de estos instrumentos unos medios de prevención y de conciencia ciudadana ante el medio ambiente", según ha valorado el concejal de Servicios Públicos y Operativos, Jesús Díaz.

Asimismo, ha señalado que "el mejor residuo es aquel que no se genera, por lo que debemos reducir tanto la cantidad de basura que producimos, como el carácter contaminante de los mismos fomentando el reciclado".

Este nuevo texto actualiza el contenido de la normativa municipal para adaptarla al marco de la legislación estatal y autonómica, con respecto a las actividades relativas a la limpieza, buscando también obtener la sensibilidad ciudadana respecto a la relevancia de tener un municipio con un nivel satisfactorio de limpieza en sus espacios públicos.

Díaz ha explicado que "esta ordenanza responde a la necesidad de conseguir comportamientos ambientalmente adecuados, obedeciendo a los principios de prevención, minimización, máximo aprovechamiento y responsabilidad".

En este punto, el edil ha recordado que "la consecución de este objetivo exige el esfuerzo del Ayuntamiento mediante la aportación económica, así como la implicación de la ciudadanía mediante sus pautas de comportamiento".

Esta normativa municipal "trata de establecer pautas para un cambio positivo, solidario y de actitud necesarios para satisfacer las inquietudes de una sociedad moderna, respondiendo a la demanda de la mayoría de ciudadanos preocupados ante el excesivo comportamiento incívico, responsables de los perjuicios ocasionados al conjunto de la comunidad".

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