Los equipos de búsqueda hallaron este martes una de las "cajas negras" del Tu-154 que se estrelló el domingo en el mar Negro con 92 personas a bordo cuando volaba rumbo a Siria, anunció el Ministerio de Defensa de Rusia. Su primer examen apunta a un fallo de pilotaje como la causa más probable del siniestro,

"A las 05.42 hora de Moscú (02.42 GMT), con ayuda de un aparato teledirigido 'Falcon', a 1.600 metros de la costa y a una profundidad de 17 metros fue hallado el registrador principal de parámetros de vuelo", señaló Defensa en un comunicado.

Según declaró a Interfax una fuente próxima a la investigación, el primer examen de los datos del aparato ya ha concluido en Moscú. "Ha concluido el análisis preliminar del registrador de vuelo. Éste permite concluir que es prioritaria la versión sobre el fallo en el pilotaje como causa del siniestro", aseguró el interlocutor de Interfax.

Al mismo tiempo, otra fuente consultada por la agencia rusa explicó que "según datos preliminares, fallaron los flaps" de las alas del avión y, como resultado del fallo, el aparato "se derrumbó al perderse la fuerza elevadora, a una velocidad insuficiente para ascender".

Expertos consultados por el prestigioso diario Kommersant también apuntaron a un fallo de pilotaje como la causa más probable de la tragedia.

Testigo del accidente

Un guardia de fronteras ruso que vio la caída del Tu-154 "explicó que el avión en lugar de coger altura empezó a descender rápidamente hacia la superficie marítima, como si quisiera aterrizar sobre ella. Dijo que la posición de la aeronave le pareció extraña incluso para una maniobra de aterrizaje, que el Tu-154 volaba a poca velocidad con el morro elevado", relata Kommersant.

El avión, en lugar de coger altura, empezó a descender rápidamente hacia la superficie marítimaEl testigo, prosigue el diario, comparó la posición del aparato con la de una motocicleta elevada sobre sus ruedas traseras.

Al parecer, el avión tocó enseguida el agua con su cola, que se partió con el golpe, y se hundió rápidamente.

A bordo de la aeronave siniestrada, además de sus ocho tripulantes, viajaban 64 miembros del coro y conjunto de danza Alexándrov del Ejército ruso, 9 periodistas, 8 militares, dos funcionarios y la famosa doctora Elizaveta Glinka, presidenta de una fundación humanitaria.

Los artistas militares viajaban a Siria para realizar una presentación con motivo de las fiestas de Año Nuevo en la base área de Jemimim, donde Rusia tiene desplegada una agrupación de aviones de guerra.

El Tu-154, que procedía de Moscú, se estrelló minutos después de despegar del aeropuerto de Sochi, balneario en el mar Negro, donde había hecho escala para repostar combustible.

El Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB, antiguo KGB) ha señalado que no existen pruebas de que el Tu-154 hubiera sufrido un atentado terrorista, como sí fue el caso del Airbus con 224 tripulantes y turistas rusos que se estrelló hace un año tras despegar de Egipto.

Las autoridades de Rusia han ordenado dejar en tierra toda la flota de aviones Túpolev Tu-154 hasta que se aclaren las causas del accidente de una aeronave de este modelo en el mar Negro, según ha informado una fuente consultada por la agencia de noticias Interfax.