El cura rojo de Vallecas visita Lugo para hablar del papel de la Iglesia en la pobreza

  • Enrique de Castro dio su visión de la institución eclesiástica en el simposio Pobre Mundo Rico.
  • El párroco abogó por la lucha en favor de los pobres y criticó las limosnas para tranquilizar las conciencias.
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El 'cura rojo' de Vallecas se ha convertido en una piedra en el zapato de los poderosos.
El 'cura rojo' de Vallecas se ha convertido en una piedra en el zapato de los poderosos.
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Enrique de Castro, más conocido como el "cura rojo" o el "cura de Vallecas", participó ayer en Lugo en un coloquio sobre la pobreza incluido en el ciclo Pobre Mundo Rico.

En su intervención, titulada "La pobreza, la Iglesia: ¿justicia?", el párroco se mantuvo crítico con la institución eclesiástica y dejó claro desde el principio que "la Iglesia no es una por mucho que hagamos equilibrios", sino al menos dos: la del poder -el Vaticano- y la de base -la de los pobres de Jesús-. "Las dos formas están subsistiendo -dijo- pero hoy tenemos que poner en evidencia a una Iglesia que no respalda al pueblo".Y, sin tapujos, subrayó que aunque el Vaticano intente someter, "la gente madura debe decidir que no a esa Iglesia".

El Vaticano es el centro espiritual de los poderes de occidente, donde ni nosotros ni los pobres podemos entrar

Enrique de Castro defendió que "la pobreza se ha convertido en un negocio tremendo" y criticó que la sociedad actual "se plantea tranquilizar las conciencias" con limosnas o atención asistencial y no trata de "luchar junto a los pobres y quedarse con ellos".

El polémico cura -conocido por su lucha contra la pobreza, los problemas con el arzobispo de Madrid Rouco Varela y por sus ideas contrarias a las del Vaticano entre otras cosas- afirmó que "la igualdad nos libera". Y explicó que los chicos con los que vive -desde los ochenta acoge a niños de la calle"- nos enseñan la incondicionalidad y la complicidad" y aseguró que todo el que se acerca a la parroquia vuelve.

También habló de los inmigrantes, hombres y mujeres mano de obra que, según él, "nos están resolviendo un problema económico".

Apartheid social

Con él, en la primera sesión de este simposio en Lugo, estuvo José Manuel Pureza, del Centro de Estudos Sociais de Coimbra, quien habló sobre la pobreza, la que considera "un atentado a los derechos humanos" ya que todos los días 50.000 personas mueren en el mundo por motivos relacionados con la pobreza.

El conferenciante aseguró que la aldea global es una mentira y que en la actualidad vivimos en un apartheid social donde los pobres están condenados a ser pobres generación tras generación.

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