Miguel Bernad, secretario general de la organización de ultraderecha Manos Limpias, ha quedado en libertad la noche de este jueves después de que el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz haya aceptado las garantías del pago de una fianza de 50.000 euros, que será abonada por los ocho hermanos del encausado.

Bernad se encontraba recluido en la prisión madrileña de Navalcarnero desde el 18 de abril debido a su implicación, junto al expresidente de la asociación Ausbanc Luis Pineda, en una trama de extorsión a empresas y entidades bancarias. Ambos fueron detenidos tres días antes, el 15 de abril, por la Udef (Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía Nacional) en Madrid en el marco de la operación 'Nelson' contra las supuestas coacciones de ambas empresas para obtener acuerdos y contratos publicitarios.

A su salida, Bernad ha dicho que está "tranquilo" y que ahora lo único que pretende es "desmontar" la criminalización que se ha hecho de la organización. "No somos ninguna organización criminal, nos hemos dedicado únicamente a luchar contra la corrupción", ha asegurado.

También luchará por hacer ver "a la sociedad civil que no somos chorizos". "Lo voy a demostrar en sede judicial".

La Udef detuvo a Bernad y Pineda
en abril de este año en el marco de la operación 'Nelson'
Pedraz considera que el estado de salud de Bernad, que se ha agravado durante su estancia en Navalcarnero, el tiempo que lleva en prisión (diez meses) y el avanzado estado de la causa permiten que sea puesto en libertad sin que exista riesgo de destrucción y ocultación de pruebas. Pese a todo, su pasaporte permanecerá depositado en la Audiencia. Además, deberá personarse una vez a la semana ante el juez, según recoge la agencia Efe.

Bernad abandonó temporalmente la prisión de Navalcarnero a principios de octubre, para disfrutar de un permiso de una semana para visitar a su madre, de 104 años y con un delicado estado de salud, en Valladolid. Durante este permiso, permaneció en el domicilio materno bajo custodia policial. Se trató del segundo del que disfrutaba, después de que el pasado mes de mayo saliera de la cárcel para someterse a una operación de desprendimiento de retina.

El secretario general de Manos Limpias ya había sido imputado por chantaje e intento de estafa en 2012 en un caso de supuestas coacciones al excalde de la localidad murciana de Totana, Juan Morales (PP).