Según ha explicado a Europa Press el secretario de la Junta de Personal, Ángel Francisco Villarejo-Ramos, el sentir generalizado en la asamblea, a la que ha asistido un centenar de personas, es de enfado y rechazo ante lo que consideran "una vuelta de tuerca para imposibilitar la acreditación y dar razones para pensar que atacan la universidad pública para debilitarla".

De esta manera, se han planteado una serie de propuestas que irían desde la elaboración de un documento-manifiesto para hacer visible el conflicto a la sociedad hasta el planteamiento de hacer movilizaciones, con un paro inicial "y, si hay que llegar a situación de huelga en un momento dado, hacerlo".

El compromiso del Comité de Empresa y la Junta de Personal es el de resumir los planteamientos realizados y volver a convocar una asamblea antes de que finalice el próximo mes de enero para informar a todos, centrar la actuación en "cuatro o cinco ideas, las más importantes", e incluso elaborar material audiovisual para su difusión por redes sociales.

INICIATIVA EN CHANGE.ORG

Ya se ha iniciado una recogida de firmas en el portal change.org mediante un manifiesto en el cual se expone que las condiciones laborales en las que el profesorado universitario en España viene desarrollando su labor "no han dejado de deteriorarse progresivamente desde hace años", habiendo supuesto la crisis económica un aumento "espectacular" de la precarización en la contratación de profesorado, "pudiendo encontrar a profesores que imparten docencia a tiempo completo, y además desarrollan labores investigadoras, por algo menos de 1.000 euros al mes".

"La situación de los profesores asociados a tiempo parcial, que por unos pocos cientos de euros se dejan la piel en las aulas, ha llegado incluso a los tribunales. La crisis ha golpeado también duramente a los jóvenes investigadores que apenas encuentran posibilidades de desarrollar su carrera, su vocación y su talento, en España: a todo esto hay que sumar la drástica reducción en los presupuestos dedicados a investigación y proyectos en las universidades públicas durante los últimos años", señala.

En este marco se produce la publicación reciente de los criterios de la Aneca para obtener la nueva acreditación que permite el acceso a las figuras de profesorado funcionario (profesor titular o catedrático de universidad), "única figura funcionarial que precisa no sólo superar una oposición para obtener su plaza sino, además, pasar un 'filtro de calidad' previo con unos requisitos bastante exigentes, la denominada acreditación".

A mediados de noviembre, y tras casi un año con el sistema de acreditación cerrado y sin admitir solicitudes, la agencia publicó los nuevos criterios para obtener la acreditación, más específicos según las áreas de conocimiento, "que han supuesto un escándalo y han creado una enorme indignación entre la mayor parte del profesorado universitario, debido a su enorme dureza e incluso irracionalidad en algunos casos, por los méritos que se exigen en buena parte de las áreas para alcanzar la acreditación".

Estos nuevos criterios suponen "truncar la carrera académica de buena parte del actual profesorado laboral, y de los jóvenes investigadores, sus posibilidades de promoción o de acceder o progresar en la universidad". "Es un cambio radical en las reglas del juego a mitad del partido, todo ello en un contexto en el cual, cada vez se hace más complicado investigar debido a la falta de fondos, y desarrollar una labor docente de calidad debido a la saturación de horas docentes y en muchos casos a las aulas masificadas", se sostiene.

El mensaje que lanza el nuevo sistema de acreditación a las nuevas generaciones de profesorado es "meridianamente claro: abandonen en todo lo posible su labor docente para centrarse en conseguir los durísimos méritos investigadores que les exigimos para optar a la acreditación". Ello, a su juicio, hará que se resienta a corto plazo la calidad de la docencia, y por lo tanto, de la formación que reciben los estudiantes en las universidades del país.

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