Según el Consistorio, se trata de casas de grandes dimensiones, tipo mansión, ubicadas en la zona sur, sobretodo en Cala Tarida. Además, algunas casas son reincidentes, acumulando hasta cuatro denuncias.

La primera teniente de alcalde y concejala de Gobernación, Paquita Ribas, ha explicado que ha sido un "verano complicado" más por la problemática de ruidos provocados por estas mansiones que por los locales de ocio. Ribas ha señalado también la "complejidad" que implica actuar y ha insistido en que la Policía siempre se moviliza ante llamadas o denuncias de afectados.

"Actuar en las casas particulares es más difícil porque la Policía Local, sin autorización judicial o señal de peligro, no puede actuar si los propietarios no se lo permiten", ha dicho.

A pesar de todo, ha explicado, el Consistorio está tramitando un nuevo modelo de expediente que prevé la interposición de sanciones por una infracción grave, con multas de entre 600 y 12.000 euros por denuncia, además de la posterior comunicación a otras administraciones, como el Consell

o Hacienda.

Ribas ha pedido la "implicación de las administraciones" para combatir las fiestas ilegales y ha destacado que la mayoría de estas casas tienen una licencia turística que depende del Consell y que puede ser revocada. Así, ha insistido en que los propietarios "deben entender el mensaje" y ha pedido "tranquilidad" a los afectados. "El Ayuntamiento está actuando, estamos encima, aunque lleve su tiempo", ha dicho.

El Ayuntamiento también revisa estas viviendas para detectar posibles infracciones urbanísticas. En uno de los siete casos, una de las mansiones ha sido objeto de un expediente urbanístico.