Como señalan en un comunicado, "la plantilla ya denunció en 2014 las negligencias en el cuidado del patrimonio e instalaciones del Museo por parte de su directora ante los responsables en aquel momento de la Dirección General de Cultura y la Secretaría General Técnica, y a principio de 2016 hicieron lo propio con los actuales, Eduardo Rodríguez Osés

y José Manuel Murillo Sagredo".

Indican que "a partir de ese momento, y como represalia, Sánchez Trujillo ha venido ejerciendo un comportamiento generalizado de maltrato hacia sus trabajadores, lo que puede calificarse como acoso psicológico en el trabajo".

Del mismo modo, CCOO "también quiere denunciar las represalias, los malos tratos y las discriminaciones, hasta llegar a los insultos y amenazas a algunos trabajadores, por parte del marido de la directora, ajeno al museo pero con presencia permanente en él".

Detallan que "el detonante de esta situación fue la inauguración de la exposición de arqueología de Logroño, el 29 de noviembre de 2016", momento en el que "los trabajadores constataron las inundaciones producidas en el almacén de arqueología los días previos a la inauguración, debido a las intensas lluvias, y que ponían en peligro el material".

"Debido al caso omiso que Sánchez Trujillano hizo de estas advertencias desde la apertura del Museo en 2013, se vieron obligados a comunicarlo al director general de Cultura, lo que provocó que la directora llamara a su despacho, al término de la exposición, a uno de los empleados, para reprocharle gritando dicha comunicación", continúan explicando.

Esta situación, añade, "dio lugar a que el marido de la directora, que se encontraba como de costumbre en una zona restringida del museo, insultara gravemente a dicho trabajador e incluso increpara al subalterno de la puerta unos días más tarde".

"Todos estos problemas han llevado a algunos de los trabajadores a desarrollar un temor justificado ante la presencia de este señor, que nada tiene que ver con la institución", recalcan desde el sindicato.

CCOO denuncia que "estos son los últimos episodios de una situación que lleva produciéndose años" y afirma que "la directora ignora completamente la comunicación que determinados trabajadores hacen de deficiencias de seguridad, tanto del patrimonio del museo como de sus instalaciones".

"También ignora a determinados trabajadores a la hora de hacer comunicaciones a toda la plantilla y de asignarles tareas y les ordena funciones que no corresponden a su categoría profesional. Además, les dispensa un trato inapropiado, negando el saludo o incluso la palabra a alguno de ellos y refiriéndose a ellos mediante insultos y menosprecios", incide.

A ello suma que "no tramita a tiempo los días de libre disposición, retrasa el pago de los festivos y la entrega de los uniformes de trabajo y tampoco tramita las quejas que se presentan, ni del personal ni de los visitantes".

Para Comisiones, "esta situación influye en el normal funcionamiento de la actividad del Museo y el clima es tan tenso que nadie se atreve a cuestionarle nada e incluso algunos trabajadores están viendo afectada su salud, por el estado de nerviosismo y ansiedad que sufren".

Por todo ello, "el 4 de noviembre, un grupo de trabajadores del museo solicitó el inicio del procedimiento de actuación para casos de conflicto interpersonal en la Administración Pública de La Rioja", y ahora piden a la Inspección de Trabajo "que medie para intentar dar una solución pacífica y adecuada a esta situación".

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