Guillermo Burgos
Guillermo Burgos, primer español en lograr el 'Research Student Prize', en el Laboratorio de Biología Molecular de Cambridge donde hace el doctorado. 20MINUTOS

Guillermo Burgos perdió a su padre cuando tenía 12 años por culpa de un cáncer. Vivir así de cerca una enfermedad tan terrible llevó a este sevillano a marcarse como meta investigar sobre ella y contribuir a encontrar una cura. Quince años después, sus hallazgos sobre esta materia le han convertido en el primer español en lograr el Max Perutz Student Prize que el Laboratorio de Biología Molecular de Cambridge, en Reino Unido, concede desde 1984.

"Es un premio que dan anualmente a estudiantes de doctorado por lo que han hecho durante los cuatro años y esta vez nos lo han dado a mí y a otros cuatro compañeros. Se lo dan a quienes, según ellos dicen, alcanzan el nivel de excelencia", señala Guillermo al otro lado del teléfono. Su trabajo en dicho laboratorio forma parte de sus estudios de Biología en la Universidad de la ciudad británica y ha consistido en identificar algunas de las sustancias generadas por el cuerpo que pueden provocar mutaciones en el ADN, y por tanto llevar al desarrollo de un cáncer, así como en descubrir la forma en la que el organismo se protege contra ellas, "no desechándolas sino transformándolas en algo bueno".

"Esta investigación podría tener implicaciones para la prevención, ya que podríamos reducir la cantidad de esas sustancias dañinas simplemente modificando la dieta, aunque esto es algo que aún tengo que demostrar en el futuro. Por otro lado, mis descubrimientos se podrían aplicar en el diseño de nuevas terapias contra ciertos cánceres, lo cual también quiero investigar en los próximos años", aclara. 

Preguntado por si el cáncer llegará a ser una enfermedad curable, este joven investigador es optimista: "¿Cuándo? No lo sé. ¿Cómo? Tampoco. Es muy compleja, hay muchos tipos y cada tipo es un mundo, y con una complejidad tan grande llevará tiempo. No va a ser sencillo, pero tarde o temprano se hallará una cura, por lo menos para un porcentaje grande".

De tres meses a cinco años

El interés de este chico por estudiar en Cambridge vino motivado por unas prácticas de tres meses que realizó durante un verano en el mismo laboratorio en el que está ahora y de las que se enteró a través de una amiga que ya las había hecho. "Me gustó mucho porque es increíble los recursos que tienen y vi que tenía opciones de volver para hacer el doctorado", recuerda.

Reino Unido apuesta mucho por la investigación. La diferencia con España en ese sentido es claraAcceder a ello en la prestigiosa universidad inglesa no es fácil pero él superó todos los requisitos: sacar unas mínimas notas medias durante la carrera, tener un mínimo nivel de inglés y lograr que un laboratorio le aceptase. Incluso consiguió lo más difícil: la financiación. "Aquí no se permite que trabajes a la vez que haces el doctorado. Tienes que lograr una beca y eso es normalmente lo más competitivo", cuenta. En su caso la ayuda llegó del Cambridge Cancer Centre, una asociación de investigadores, clínicos e industrias farmacéuticas y biotecnológicas de la zona, que le cubre todas las tarifas académicas, unas 6.000 libras al año, y le facilita un salario con el que puede pagar el alojamiento y el resto de gastos.  

Guillermo, ya en quinto curso, se graduará el año que viene y es hora de analizar dónde hará el postdoctorado. Las opciones que baraja son quedarse en Reino Unido, irse a EE UU o estar a caballo entre ambos. Vivir en otro país y en "un ambiente tan multicultural" es una gran experiencia pero echa mucho de menos estar en su tierra, con su familia, "y también la comida".

Sueña por tanto con volver a Sevilla, pero sabe que lo más conveniente para que su currículum destaque es seguir de momento en el extranjero. "Reino Unido apuesta mucho por la investigación y Cambridge, aún más. La diferencia con España es muy clara. Donde estoy, prácticamente la limitación eres tú, cuánto quieras trabajar y tus ideas", apunta y pone de manifiesto la carencia de centros españoles con ese nivel: "Yo destacaría el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas y algún otro de Madrid y de Barcelona, pero no hay muchos". 

¿Problemas por el 'brexit'?

El interés británico por la ciencia es tal que la comunidad científica está preocupada por los posibles efectos que el brexit pueda tener en este ámbito y "los políticos que llevan estos temas están intentando que no afecte a la investigación". "Cuando salgan de la UE sus laboratorios no tendrán acceso a la financiación europea y hay muchos aquí que dependen de ese dinero", relata Guillermo.

En el centro en el que estoy, el 50% o más de los investigadores no son británicosA nivel personal, él asegura no haber notado ningún cambio desde que los británicos decidieron en referéndum el pasado 23 de junio dejar de formar parte del club de los Veintiocho: "El director de mi centro ha intentado calmarnos. Nos ha dicho que todos los extranjeros somos bienvenidos y que pase lo que pase se van a asegurar de que no tengamos problemas para trabajar aquí. Cambridge y los laboratorios de Reino Unido dependen de investigadores que vienen de otros países. Yo diría que en el centro en el que estoy, el 50% o más no son británicos". 

Regreso a casa

Cuando este joven vuelva a España, algo que espera que ocurra "como mucho en cinco años", le gustaría montar su propio equipo de trabajo en su ciudad natal. Ello pese a que es consciente de que, dentro de los escasos recursos para investigación existentes en España, los laboratorios emergentes lo tienen mucho más complicado: "Para mí que me gustaría establecerme con mi propio grupo el problema será la financiación para laboratorios que están empezando. La que hay está más enfocada a grupos ya establecidos", lamenta.

Guillermo tiene compañeros que están teniendo "muchas dificultades" para estudiar el doctorado en EspañaAl hablar de la escasa financiación, a este sevillano también le vienen a la memoria muchos estudiantes que decidieron quedarse en España y que "están teniendo muchas dificultades" para hacer el doctorado: "No solo es difícil volver sino que también es complicado quedarse. Tengo compañeros que han acabado la carrera con muy buenas notas pero desgraciadamente no han conseguido una beca y están haciendo lo que pueden para poder continuar en aquello por lo que han estado trabajando toda su vida".