Francisco Bores - El Cuervo, hacia 1960-1965, 3
Francisco Bores dibujó la colección sobre la obra de Poe durante la primera mitad de los años sesenta © Francisco Bores, 2016

El pintor Francisco Bores (1898-1972), uno de los integrantes de la segunda oleada de la Escuela de París —un grupo de artistas, tanto franceses como de otras nacionalidades, que eligieron la ciudad como residencia desde el período de entreguerras para experimentar con el posimpresionismo, el expresionismo, el surrealismo y la abstracción cubista—, sostenía que se debe tener en cuenta, tanto para vivir como para crear, la convicción de que "la verdad debe expresarse a media voz".

La coherencia con la que desarrolló la idea el artista español es notable en Francisco Bores: Gouaches para 'El cuervo' de Poe, una exposición temporal y gratuita del Museo Thyssen-Bornemisza que puede verse en el balcón de la primera planta de la pinacoteca madrileña hasta el 5 de febrero de 2017. Es la primera vez que se exponen juntas las muy poco conocidas aguadas sobre el inolvidable poema, pintadas durante la primera mitad de los años sesenta del siglo pasado.

A diferencia de los ilustradores más recordados de la obra de Edgar Allan Poe, un poema narrativo de atmósfera sobrenatural que narra la visita de un cuervo a un joven desconsolado por la muerte de su amada Eleonore y el progresivo deslizamiento de aquel hacia la locura, Bores elimina todo elemento ilustrativo de la acción. Los protagonistas, con la excepción de la silueta ominosa del ave, no son distinguibles, dado que el artista opta por un simbolismo lírico y sensual.

La aproximación de Bores al poema, dicen desde el museo, "se aleja del tópico romántico" y busca una relectura de la obra más cercana a las de los poetas franceses Charles Baudelaire, Stéphane Mallarmé o Paul Valéry, para quienes Poe había abierto el camino a la consideración de la obra literaria como un ente autónomo, un artificio.

'Máxima expresividad'

En las delicadas aguadas del pintor español los motivos se estilizan por la sumisión a un espacio constreñido y, mediante gruesos arabescos negros, se disocian los planos de color, ordenados por valores armónicos en lugar de contrastes de tono, para sugerir diferentes profundidades espaciales. El artista obtiene, añaden los organizadores, la "máxima expresividad" de la técnica del gouache, acuarelas basadas en la opacidad y la transparencia y luminosidad tenues.

Con el 'gouache', más libre y especialmente a gusto En comparación con los óleos, el soporte en el que más trabajó Bores, las ilustraciones que se exhiben en Madrid son de mayor margen experimental. Se diría, opinan desde el Thyssen, que en la ejecución de las piezas sobre El cuervo el pintor madrileño se sintió "más libre y especialmente a gusto".  La colección está acompañada por el lienzo de la misma época Paisaje de verano (1965).

Encuentro del colorismo con la obscuridad

Para el director artístico del Thyssen, Guillermo Solana, la colección de las aguadas prácticamente inéditas debe entenderse como "el encuentro de un pintor sensual y colorista con una pieza literaria obscura y romántica".

Residió la mayor parte de su vida en París y experimentó con el cubismo  Nacido en una familia de la alta burguesía, formado en la academia del valenciano Cecilio Pla y reconocido por sus ilustraciones en revistas como Horizonte, Tobogán, Plural, Alfar, España y Revista de Occidente, dirigida por Ortega y Gasset, Bores residió la mayor parte de su vida en París, donde experimentó con el cubismo y estuvo influenciado por el método de trabajo deductivo de Juan Gris.