Shakira, en el poblado
La menor, con la orden de demolición que el Ayuntamiento ha enviado a su nombre. JORGE PARÍS

Shakira no sabe leer, pero hace unos días recibió una orden de desahucio del Ayuntamiento de Madrid. Shakira es rumana, tiene 5 años y lo único que comparte con la popular cantante colombiana es su apodo. Su verdadero nombre es Lidia.

Suelen hacerlo así. La Policía viene, toma datos y luego envían órdenes de desalojo

"Le gusta mucho su música. Hasta imita los movimientos de Shakira", explica su madre, Vasilica Mandache, de 26 años, con tres hijos y embarazada de otro. "Somos cristianos. Tenemos uno cada vez que lo manda Dios", afirma.

La familia ocupa una de las treinta chabolas que se encuentran desperdigadas en El Gallinero, poblado de Cañada Real en el que malviven 150 rumanos de etnia gitana. El pasado 10 de octubre, siete de estas familias, con 26 niños, recibieron una orden del Área de Urbanismo advirtiéndoles de que en cinco días demolerían sus casas. Una de ellas iba dirigida a Shakira.

Sin noticias de un realojo

"Suelen hacerlo así. La Policía viene, toma datos al azar y luego se envían órdenes de desalojo", explica Jorge Fernández, voluntario de la Parroquia de Santo Domingo de la Calzada que suele ayudar a los residentes del poblado. "Hemos conseguido que posterguen unas semanas el desahucio, pero no nos dicen si van a realojarlos", afirma.

En la carta se denuncia la insalubridad de las chabolas y que obstaculizan el desarrollo de Valdecarros

"No tenemos dónde ir. Ahora viene el frío, ¿dónde dormirán mis hijos?", se pregunta Vasilica. En la carta enviada a su hija se denuncia la insalubridad de las chabolas y que éstas obstaculizan "el desarrollo urbanístico de Valdecarros", donde, en el plazo de seis años, el consistorio pretende levantar un enorme barrio de 51.000 viviendas.

El Ayuntamiento de Madrid explica que los asentamientos de Cañada Real son ilegales, y que por eso se va a proceder a su demolición. El pasado mes de agosto, el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, aseguró que al término de este mandato desaparecerían todos los poblados chabolistas de la ciudad, pero que las familias serían realojadas.