Agente de tráfico
Kinshasa, la capital de la República Democrática del Congo, tiene una población de más de diez millones de personas. Por ello crearon a Tamoke, el robot que regula el tráfico en la capital. BBC

"Ayuda a regular el tráfico. Es algo bueno porque los policías no tienen que estar siempre aquí", señala un conductor al ser preguntando por el robot Tamoke; "¡está haciendo un buen trabajo!", comenta otro conductor, "está aquí para organizarnos, para hacernos conducir con precaución". En una ciudad como la capital de la República Democrática del Congo, Kinshasha, donde en 2013 hubo 463 víctimas mortales en carreteras, según un informe de la Organización Mundial de la Salud, este revolucionario robot junto a otros cuatro llevan a cabo la importante tarea de regular el tráfico.

Tamoke y sus compañeros metálicos miden dos metros y medio de alto, pesan casi 150 kg y se venden por 27.500 dólares cada uno. Están fabricados con aluminio y funcionan gracias a paneles solares. Su creadora, Thérèse Izay, CEO de Women Technology, una asociación congoleña de mujeres ingenieras se inspiró en un juguete robot para el diseño de estos robocops. "Estamos intentando reflejar cómo innovar con nueva tecnología. Con pequeñas innovaciones podemos buscar soluciones para problemas de desarrollo globales", señala Izay a la BBC.

Los robots de tráfico avisan a los peatones con señales sonoras y, gracias a las cámaras CCTV instaladas en sus ojos, pueden conectarase con la policía para monitorizar quién está rompiendo las normas. "Los preferimos a ellos antes que a la policía. Los robots nunca están cansados y no tenemos que pagarles. Hacen nuestra vida más fácil", declara un conductor a la BBC. Por desgracia, las peticiones de sobornos son extremadamente comunes en la República Democrática del Congo.

Con estos robots, respetados por conductores y peatones, sus creadores quieren exportar la idea a otros países africanos con el objetivo de reducir el número de accidentes mortales en el continente.

Fuente: BBC