El equipo de cuatro universidades dirigido por la UVA avanza en la calibración de las cámaras del proyecto Mars 2020

  • Un consorcio formado por equipos de las universidades de Valladolid (UVA), País Vasco (UPV-EHU), Málaga y Complutense de Madrid y dirigido por el profesor de la Institución vallisoletana Fernando Rull avanza en el desarrollo de la tarjeta de calibración de las cámaras electroscópicas que se instalarán en el vehículo 'rover' que enviará la misión de la NASA 'Mars 2020' al planeta rojo y que ya ha supera las primeras "pruebas de choque" en Estados Unidos.
El profesor Fernando Rull (izda) junto a representantes de las 4 universidades
El profesor Fernando Rull (izda) junto a representantes de las 4 universidades
EUROPA PRESS

Acompañado por los rectores de la UVA, Daniel Miguel San José, y de la UPV-EHU, Iñaki Goirizelaia; y los vicerrectores de la Complutense y de la Universidad de Málaga Mercedes Gómez Bautista y Víctor Muñoz, Rull ha presentado el proyecto a los medios de comunicación en un acto celebrado en el vallisoletano Palacio de Santa Cruz.

El consorcio formado por las cuatro universidades españolas lidera una de las unidades que trabajan en uno de los siete elementos científicos seleccionados para esta misión, que se pondrá en órbita en 2020, con la que se tratará de estudiar las condiciones de habitabilidad marcianas como parte de la preparación para futuros viajes con tripulantes.

Se trata de la Super Cam, un instrumento "más avanzado y complejo" que el sistema equipado en el 'Curiosity', robot que actualmente se encuentra sobre la superficie planetaria de Marte, y que combina cinco tecnologías espectroscópicas distintas de captado de imágenes que permiten tener un alcance de entre dos metros y diez kilómetros para la toma de muestras de contexto en los alrededores del vehículo.

Dentro de esta 'supercámara', el consorcio que dirige el profesor de la UVA, está encargado de desarrollar la tarjeta de calibración necesaria para cruzar los análisis de los datos obtenidos por las cinco tecnologías -Plasma inducido por láser (LIBS), espectroscopia Raman, Fluoresecencia, Infrarrojo y Visible-, que tiene aproximadamente el tamaño "de un teléfono móvil".

El equipo científico de la Super Cam está liderado por Roger Wiens, de Los Alamos National Laboratory (Estados Unidos), con la colaboración de la Agencia francesa (CNES), a la que pertenece el investigador principal, profesor Sylvestre Maurice, y la colaboración de la UVA bajo la dirección de Fernando Rull.

"Este complejo sistema de calibración para la fijación de muestras supone un reto de primera magnitud, ha recalcado el catedrático de Física de la Materia Condensada de la UVA. Por ello, el investigador ha coordinado la creación de este consorcio, con especialistas de la UPV, la Universidad de Málaga y la Complutense madrileña.

La fórmula elegida ha sido la constitución de un consorcio entre las cuatro universidades para realizar las tareas y para ello también se trabaja con empresas como la vasca AVS, radicada en la localidad guipuzcoana de Elgóibar, que desarrolla el soporte del sistema de calibración. "El equipo español está en la parte superior de la estructura", ha subrayado el profesor de la UVA.

Este sistema, ha recalcado Rull, es una parte esencial para el funcionamiento de la Super Cam, pues cada técnica de espectroscopia embarcado en el robot lleva su propio sistema, de modo que la "compleja" tarjeta en la que trabaja el consorcio de universidades debe calibrar todos los datos para que los resultados sean fiables y constatables en el centro de coordinación de la misión.

PRUEBAS EN EL JPL

El sistema ha pasado ya los primeros test en el laboratorio de propulsión a reacción de la NASA (JPL en sus siglas en inglés), donde se le ha sometido a elevados niveles de fuerza G. Ahora, ha detallado Rull, el equipo debe superar los errores que se han detectado y fabricar el modelo de ingeniería, así como avanzar en los protocolos de limpieza y esterilización, pues en las siguientes pruebas, a realizar entre los meses de marzo y junio de 2017, el modelo debe ir ya esterilizado, pues el dispositivo final no puede llevar trazas biológicas de la Tierra al planeta rojo.

El rector de la UPV-EHU ha destacado el "éxito" que ha supuesto superar estas primeras pruebas de choque, lo que lleva a pensar que el consorcio logrará "el objetivo global" de entregar la tarjeta y desarrollar el proceso de cruzado de datos obtenidos de las distintas técnicas espectroscópicas. Para ello, ha recalcado, el equipo "trabajará día y noche".

Goirizelaia ha subrayado lo importante que es que proyectos como éste puedan trasladar a la sociedad "el enorme valor científico e industrial" que pueden aportar.

Mientras tanto, Daniel Miguel ha reflexionado sobre la oportunidad de dedicar inversiones importantes a proyectos espaciales cuando "hay otras necesidades" y lo ha justificado en el "reto" que supone y en las aportaciones que pueden llegar como consecuencia a la tecnología terrestre. Asimismo, ha llamado la atención sobre el hecho de que desde dos localidades del medio rural como Elgóibar y Boecillo (Valladolid), donde se encuentra el centro de trabajo de la UVA y el CSIC, salga tecnología que viajará a Marte.

UNIÓN DE VARIOS EQUIPOS "PEQUEÑOS Y COMPETITIVOS"

Por su parte, el vicerrector de Proyectos Estratégicos de la Universidad de Málaga ha incidido en su "orgullo" por que con este proyecto se demuestra que la unión entre varios equipos de investigadores "pequeños y muy competitivos" se puede lograr que una institución como la NASA confíe en su trabajo. Por ello, ha recalcado que le gustaría que estos grupos tuvieran más ayudas para poder ser aún más competitivos.

Finalmente, la vicerrectora de Política Académica y Profesorado de la Complutense ha alabado el trabajo colaborativo entre estos equipos y ha apuntado que el inicio del mismo ya en 2014 ha supuesto también posibles nuevos proyectos como otra "interacción" en la que se trabajará con la Agencia Espacial Europea (ESA).

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