El índice de incidencia es de 193,7 casos por cada 100.000 habitantes y la situación se considera de intensidad baja y difusión epidémica, apuntan desde la Consejería de Sanidad en nota de prensa.

La previsión es que la incidencia aumente en las próximas dos o tres semanas hasta alcanzar los mayores picos justo a finales de año, y que, a partir de entonces, ya en el mes enero, se reduzca el número de infecciones.

Se estima que los casos más importantes afecten a personas de edades avanzadas, aunque hasta el momento no ha habido problemas significativos.

Asturias es la primera comunidad en la que se ha detectado una difusión epidémica. En el resto del territorio, la actividad es local, en el caso de Canarias, y esporádica, excepto en Andalucía, Cantabria, Castilla La Mancha, Extremadura y Navarra, donde continúa siendo nula.

La vacunación periódica a las personas mayores y vulnerables evita complicaciones graves y previene la mortalidad. La gripe es generalmente una enfermedad benigna de alta incidencia. Aunque su duración es variable, habitualmente suele prolongarse unas ocho semanas.

El tratamiento más adecuado consiste en aliviar los síntomas (fiebre, dolores musculares, malestar general, tos, dolor de cabeza, congestión nasal, estornudos o dolor de garganta) mediante analgésicos y antitérmicos. En la mayor parte de los casos, la gripe se cura sola con las medidas habituales: beber abundantes líquidos (agua, zumos) y utilizar los fármacos habituales, como el paracetamol, según las recomendaciones de los profesionales sanitarios, hasta recuperarse.

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