El primer ministro de Francia, Manuel Valls, acaba de anunciar este lunes que será candidato a la presidencia del país en los próximos comicios electorales que se celebrarán entre abril y mayo (primera y segunda vuelta).

Valls ha explicado que el desempeño de su candidatura le obliga a cesar en el cargo de primer ministro, algo que se hará efectivo a partir de este mismo martes.

Según ha explicado, ha tomado esta decisión después de hablar con el presidente Hollande, al que ha querido agradecer su entrega y dedicación a la nación en unos momentos tan difíciles.

El presidente Hollande anunció hace tan solo unos días su intención de no presentarse a la reelección ni concurrir a unas posibles elecciones primarias en el seno del partido socialista francés.

En una comparecencia retransmitida por televisión, Manuel Valls ha hablado de democracia, jóvenes, terrorismo, trabajadores y futuro para Francia, desgranando lo que será la base de su programa electoral, en el caso de que llegue a ser el candidato definitivo.

"Francia es una nación en la que a cada uno le preocupa el destino de su vecino. Eso hace que nunca cerremos los ojos a la pobreza y a los humillados de la vida", ha señalado marcando las líneas del que será su programa electoral.

"Quiero que Francia esté a la altura del mundo. Quiero que los trabajadores vuelvan a encontrar su dignidad y su capacidad de hacer y de crear. No sufrir la globalización", ha dicho.

Pero ha dejado muy claro que es un candidato europeísta: "Quiero una Europa fuerte", ha insistido. Y "en este mundo nuevo", Francia será "más fuerte" ha prometido en su discurso, desde Évry, ciudad de la que fue alcalde y que ha elegido para presentar su carrera presidencial.

"El Estado tiene que ser la expresión política de la nación. Un estado que proteja contra las amenzas terroristas", ha destacado Valls, consciente de la situación de Francia como principal objetivo terrorista.

En su discurso, Valls ha asegurado que el éxito "no se mide en cuentas corrientes", sino en "la luz que tenemos en los ojos".

La izquierda, desterrada

Manuel Valls ha querido afrontar directamente la situación que atraviesa su partido y el socialismo francés. "Quiero que llevemos a la izquierda hacia la victoria", ha asegurado.

"Nos dicen que la izquierda no tiene ninguna oportunidad, que ya está en la segunda vuelta", ha repetido, pero "quiero que en enero" apostéis por hacer ganadora a la izquierda, ha dicho ya en un claro llamamiento al electorado.

Valls es consciente del avance del partido de Marine Le Pen, la líder del ultraderechista Frente Nacional, a quien todas las encuestas sitúan en la segunda vuelta de los comicios electorales.

Si finalmente Valls resulta designado por su partido (que está pendiente de un proceso de primarias en caso de que haya más candidaturas), tendrá que enfrentarse, además de a Marine Le Pen, a François Fillon.

Fillon, exprimer ministro con Sarkozy y ahora enemistado con él, dio la sorpresa hace una semana cuando se proclamó vencedor de las primarias de Los Republicanos, sacando de la carrera al moderado Juppé y al propio expresidente, que cayó en la primera vuelta junto a otros cuatro aspirantes conservadores.