Singapore Airlines recibe el primer A380
Imagen de un Airbus 380. (WIKIPEDIA) WIKIPEDIA

La entrega este lunes a la compañía Singapore Airlines del primer A380, que debía servir a Airbus para hacer olvidar el retraso del programa del mayor avión comercial de la historia (puede acoger a 555 pasajeros en tres clases y hasta 800 pasajeros en una configuración económica de clase única), se ve oscurecida por la investigación a directivos y accionistas de su casa matriz EADS.

La entrega no ha hecho olvidar el retraso del programa del mayor avión comercial de la historia

La polémica no ha dejado de inflarse desde que la prensa reveló que a comienzos de mes la Autoridad de los Mercados Financieros de Francia (AMF) entregó a la justicia una nota por sus sospechas de uso de información privilegiada por parte de una veintena de dirigentes o ex dirigentes de EADS en la venta de acciones en los meses que precedieron el anuncio, en junio de 2006, de los retrasos del A380, que provocó el desplome de la cotización.

En el centro del huracán, Arnaud Lagardère negó las alegaciones de que vendió la mitad de las acciones de EADS del grupo que lleva su nombre (el 7,5%) precisamente dos meses antes de ese anuncio para evitar su desvalorización porque ya estaba al corriente de que el programa de entregas del avión gigante se iba a retrasar dos años.

Acusa a Villepin

En una entrevista publicada el pasado domingo por Le Journal du Dimanche (un periódico propiedad de su empresa), Lagardère no sólo aseguró que no estuvo al tanto de ese aplazamiento de las entregas del A380 hasta el consejo de administración de EADS celebrado el 12 de junio de 2006, sino que el primer ministro francés de entonces, Dominique de Villepin, estuvo informado de sus intenciones y de la operación desde enero de ese año.

Una forma de pasar a Villepin la patata caliente sobre el hecho de que a su Ejecutivo (el Estado francés es el primer accionista de EADS con el 15%) no sólo no se le ocultaron esas maniobras, sino que también sabía que el organismo financiero estatal CDC iba a comprar una parte de los títulos cedidos por Lagardère (finalmente un 2,5%).

Afirmación que anuncia un nuevo rifirrafe político en Francia, ya que el ministro de Economía en ese momento, Thierry Breton, ha indicado que se enteró por la prensa de la entrada en juego de CDC.