El Premio Cervantes 2016, considerado el Nobel en castellano, dotado con 125.000 euros, ha recaído en el escritor barcelonés Eduardo Mendoza (1943), cuya obra ha escrito íntegramente en español.

Con 32 años publicaba su primera novela, La verdad sobre el caso Savolta, considerada uno de los hitos de la historia española (y reconocida con el Premio de la Crítica); hecho que ha recordado Pedro Álvarez de Miranda durante el anuncio del fallo del premio.

Su trayectoria, iniciada en 1975 cuenta con 15 novelas, dos libros de relatos, dos de teatro y cuatro ensayos, ha sido destacada, y resaltado el humor como nexo común y constante. Se le ha reconocido el inicio de una nueva etapa con su primera novela.

"Un dignísimo ganador del Premio Cervantes", ha recalcado Miranda, de una lista que comenzó con Jorge Guillén. Con este reconocimiento completa una larga lista de premios que ya tenía el autor de Riña de Gatos (Premio Planeta), La ciudad de los prodigios (Premio Ciudad de Barcelona), La aventura del tocador de señoras (Premio del Gremio de Libreros) o Mauricio o las elecciones primarias (Premio José Manuel Lara).

Su gran acierto comercial fue la serie protagonizada por un detective absolutamente fuera de todas las convenciones y en la que humor y novela negra hallaron una mezcla que ha cautivado desde el principio a lectores y crítica. La última, El secreto de la modelo extraviada, es el número cinco de la saga, en la quue hay obras tan populares como El misterio de la cripta embrujada o La aventura del tocador de señoras).

Aunque no figura en las bases del premio, habitualmente se cumple una ley no escrita que reparte alternativamente el galardón entre Latinoamérica y España, por lo que este año 'tocaba' un autor español, dado que en 2015 lo ganó el escritor mexicano Fernando del Paso, y así se ha cumplido.

Creado en 1975 por el Ministerio de Cultura, este premio está considerado el más importante de cuantos se conceden en los países de habla hispana y reconoce la trayectoria de un escritor que con el conjunto de su obra haya contribuido a enriquecer el legado literario hispano.

En esta edición del premio aparecían bien situados para ganar el Cervantes los escritores y académicos Luis Goytisolo y Álvaro Pombo, Fernando Savater y Antonio Muñoz Molina, entre otros.

"Es un final de trayecto feliz"

Tras conocerse el premio, Mendoza ha declarado en Londres que considera el galardón como "un final de trayecto feliz", aunque matizó que "eso no quiere decir que no vaya a hacer nada más".

He vivido 50 años pensando que todas las esperanzas que se depositaron en mí iban a quedar frustradasLo hizo durante la rueda de prensa celebrada en el Instituto Cervantes de Londres, ciudad en la que reside y donde le ha sorprendido la noticia del premio "andando por la calle".

Mendoza ha valorado el premio por "su importancia" y por "el momento en el que llega", como un "fin de ciclo". 

Según la agencia EFE, el escritor explicó que la buena acogida que tuvo su primera novela, La verdad sobre el caso Savolta, que se hizo con el Premio de la Crítica en 1976, le "cargó de responsabilidades".

"He vivido cincuenta años pensando que todas las esperanzas que se depositaron en mí iban a quedar frustradas, pero, ahora, al recibir este premio, veo que las cosas han salido más o menos bien", apuntó.

El barcelonés quiso aclarar que no reside en la capital británica por la situación política de Cataluña, donde aseguró que nunca ha tenido "ningún problema ni personal ni oficial", sino porque considera Londres su "refugio".

También subrayó que no cree que sea "una rareza" el hecho de ser catalán y escribir en castellano: "Si tuvieran que darle un premio a todos los catalanes que escriben en español se agotaría el presupuesto del Ministerio de Cultura", opinó en clave de humor.

Preguntado sobre qué momentos de su trayectoria le vinieron a la cabeza tras conocer -por una llamada del ministro español de Educación Cultura y Deporte, Iñigo Méndez de Vigo- que había recibido el Cervantes, Mendoza recordó cuando escribió la novela Sin noticias de Gurb (1991).

"No sé ni cómo ni por qué la escribí", sostuvo, antes de añadir que fue quizá "el momento cumbre y más inesperado" de su carrera literaria.

"Es difícil encontrar a alguien en España que, por gusto o por disgusto, no haya leído la novela", afirmó.

También destacó como una de sus libros más importantes El misterio de la cripta embrujada (1979) porque "abrió la puerta a un tipo de literatura más callejera".