Llegada a un CETI saturado
Subsaharianos junto al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), un centro absolutamente colapsado. Francisco G. Guerrero / EFE

Amnistía Internacional (AI) denuncia que los personas que buscan asilo y refugio en Ceuta y Melilla se encuentran "expulsiones sumarias", "abusos policiales" y un puesto fronterizo "práctiacamente infranqueable para las personas refugiadas".

En un informe, publicado este martes, Amnistía también denuncia que en los centros de estancia temporal de inmigrantes, los CETI, no se dan las condiciones adecuadas para atender a los usuarios, hay discriminación por razón de nacionalidad y falta de atención a los grupos vulnerables, ya sean discapacitados, víctimas de trata o colectivos LGTB, entre otros.

La investigación incluye entre las vulneraciones detectadas también el cierre de las fronteras para refugiados a toda persona que no tenga la nacionalidad siria, restricciones a la libertad de circulación para los solicitantes de asilo y falta de "adecuada información" para quienes buscan protección internacional, además de "un sistema arbitrario de sanciones" que puede llevar hasta la expulsión de los mismos.

Esteban Beltrán, director de AI España, asegura que "la mayoría de las personas que solicitan asilo, excepto aquellas con nacionalidad siria, se quedan estancadas en el limbo que supone Ceuta y Melilla, donde tienen miedo de pedir asilo, por si se prolonga su estancia en los CETI". Además, Beltrán denuncia que "algunas nacionalidades, como la marroquí o la argelina, sufren discriminación a la hora de ser trasladadas a la Península".

Amnistía pide dejar de devolver a Marruecos a personas migrantes y refugiadas hasta que el país se comprometa a respetar sus derechos humanos El documento de AI pone en evidencia las "expulsiones en caliente" que se realizaron el pasado día 9 de septiembre cuando al menos 240 personas intentaron cruzar la valla y 67 fueron devueltas "sin garantías jurídicas y con uso excesivo de la fuerza", añaden, "amparándose en el "rechazo en frontera" introducido en la Ley de Extranjería de 2015, pero que prohibe el derecho internacional, asegura Amnistía.

En relación a las instalaciones del CETI, Amnistía detecta "sobreocupación que puede llevar en ocasiones al hacinamiento, falta de módulos familiares, falta de acceso a información y  un sistema arbitrario de sanciones que no les permite adecuar su comportamiento a reglas claras para no ser expulsados". Sin embargo, puntualiza que en Melilla sí se han rehabilitado algunas habitaciones o la atención a la población infantil que se encuentra "prácticamente escolarizada".

A la organización para la defensa de los derechos humanos le preocupa también que "ante los casos de violencia de género" que se dan en los CETI "se imponga como medida sancionadora la expulsión del agresor, algo que no protege verdaderamente a la víctima".

El plan de quince medidas que propone AI para los CETI de Ceuta y Melilla recoge medidas como "suspender la cooperación con Marruecos en materia de control migratorio y dejar de devolver a este país a personas migrantes y refugiadas hasta que Marruecos se comprometa a respetar sus derechos humanos", "modificar la ley para regular con precisión los rechazos en la frontera", "garantizar procedimientos individualizados de asilo", "condiciones adecuadas de vida en los CETI" y "el traslado inmediato a la península de personas en situación de especial vulnerabilidad".