Miles de personas apoyan a la Junta Militar en las calles de Rangún, Birmania

  • Es la primera manifestación en defensa de los militares desde la brutal respuesta del régimen a las protestas opositoras.
  • La ONU ha condenado la represión del régimen militar birmano.
  • Los manifestantes, encabezados por monjes budistas, apoyan la autoridad del régimen.

Miles de personas desfilaron hoy por Rangún para apoyar a la Junta Militar de Birmania (Myanmar), la primera manifestación de este tipo celebrada en la antigua capital desde la brutal respuesta del régimen a las protestas opositoras.

La marcha, en la que tomaron parte más de 100.000 personas, según las autoridades birmanas, estaba convocada por la Organización para la Solidaridad y la Unión Nacional, que responde a las órdenes del Ejército.

Reacción a la ONU

Los participantes lanzaron gritos contra los medios de comunicación extranjeros, como la cadena británica BBC, y contra los "elementos internos" que socavan la unidad nacional y están al servicio de los países occidentales.

Esos eslóganes siguen la repetida tesis de la Junta Militar, que el jueves apuntó que la BBC y las radios Voz de América y Free-Asia (RFA) estuvieron tras las manifestaciones encabezadas por decenas de miles de monjes budistas.

La concentración coincide con la reacción al comunicado de la ONU por parte de la Junta Militar, que hoy lamentó la declaración del jueves del Consejo de Seguridad de la ONU, que "deploró con firmeza" la represión contra las marchas por la democracia.

Su propia hoja de ruta

La Junta Militar, por medio del rotativo La Nueva Luz de Myanmar, su órgano de propaganda, consideró también que la actual situación en Birmania "no representa una amenaza para la paz y seguridad nacional", a la vez que se comprometió a proseguir su propio "mapa de ruta" hacia la democracia.

El Consejo de Seguridad de la ONU instó el jueves a la Junta Militar a excarcelar a los presos políticos y las personas detenidas y a iniciar conversaciones con la oposición democrática, que encabeza la Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, bajo arresto domiciliario desde 2003.

Las autoridades birmanas han admitido que diez personas murieron durante la represión y unos 2.700 manifestantes fueron arrestados, aunque fuentes de la disidencia calculan que el número de muertos llega los 200 y el de detenidos supera los 6.000.

Birmania tiene una dictadura militar desde hace 45 años y no se celebran elecciones parlamentarias desde 1990, cuando el partido oficial perdió estrepitosamente contra Suu Kyi, resultado que los generales que gobiernan el país nunca acataron.

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