Webs como el Rincón del Vago o similares, además de hacer honor a su nombre, se han convertido en libros de cabecera para muchos alumnos. Ante la tesitura de elaborar un trabajo encargado por el profesor teclean en la pantalla de su ordenador las palabras mágicas y voilà: listo para imprimir.

Sin embargo, salir de rositas no es tan fácil como parece. Internet ofrece recursos para cazar a los tramposos. Programas gratuitos como el Antiplagio de EducaRed (permite localizar e identificar documentos plagiados a partir del análisis de diferentes fuentes) u otros en inglés como Turnitin o Copycatch.

Y el profesorado está atento a los casos de plagio de monográficos. "Conocemos las características, sabemos hasta dónde puede llegar un alumnos y si el trabajo lo ha hecho él o lo ha copiado", señalan los responsables de Enseñanza del sindicato UGT.

Sabemos hasta dónde puede llegar un alumnos y si el trabajo lo ha hecho él o lo ha copiado de Internet

Resulta obvio que el avance de las nuevas tecnologías hace imparable el aprovechamiento de Internet como fuente de consulta. El problema es cómo se utiliza esa información. En algunas asignaturas el docente se ha encontrado con hasta 10 trabajos exactamente iguales presentados por alumnos diferentes. No se habían molestado en cambiar la tipografía e "imprimieron directamente en pdf" el monográfico, confirman desde Comisiones Obreras (CCOO).

Manuel Picó, responsable de CCOO de Enseñanza dice que los profesores son conscientes de que existe plagio y por ello piden a sus alumnos que elaboren la información, expliquen lo que han escrito, ordenen datos, citen fuentes...