Rita Barberá, de la "mejor alcaldesa de Valencia" a repudiada en el PP

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, junto a la exalcaldesa de Valencia y senadora del PP, Rita Barberá.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, junto a la exalcaldesa de Valencia y senadora del PP, Rita Barberá.
Manuel Bruque / EFE

Rita Barberá fue una de las políticas españolas con mayor trayectoria, siendo el de regidora de Valencia por el PP el cargo que durante más tiempo ocupó. Lo hizo durante 24 años, desde 1991 a 2015, logrando sucesivas mayorías absolutas y llegando a ser considerada por el presidente de su partido, Mariano Rajoy, no solo como "la mejor alcaldesa de la historia" de la ciudad sino como "una de las grandes alcaldesas" de España. Su involucración en un presunto caso de blanqueo de dinero, por el que fue imputada en septiembre de este año, dio al traste con esa buena sintonía y acabó con Barberá dejando la que durante décadas había sido su formación política y con Rajoy desentendiéndose de ella.

Barberá, nacida en Valencia el 16 de julio de 1948, era licenciada en Ciencias Políticas, Económicas y Comerciales por la Universidad de Valencia, y en Ciencias de la Información, sección de Periodismo, por la Universidad Complutense de Madrid. De hecho, antes de su proyección pública trabajó como periodista en Radio Valencia y en el diario Levante, donde ejerció como responsable de una sección semanal de urbanismo, por la que se le concedió el premio Valencia de Prensa.

En 1983 pasó a ser miembro del Comité Ejecutivo Nacional del PP, formación a la que llegó desde Alianza Popular y tras haber militado en el Partido Reforma Democrática, de Manuel Fraga. Además de regidora, durante su larga carrera política ocupó numerosos cargos, como el de diputada en las Cortes Valencianas (1983-2015) y el de presidenta de la Federación Española de Municipios y Provincias (1995-2003). Su último puesto ha sido el de senadora, Cámara a la que llegó como miembro del PP y en la que, tras dejar la formación, pasó a ingresar en el Grupo Mixto.

Cinco mayorías absolutas

Al frente de la ciudad de Valencia se situó en junio de 1991, después de ocho años como diputada autonómica, gracias a un pacto del PP con Unión Valenciana y pese a que el PSOE había sido el partido más votado en los comicios locales de mayo de ese año.

Reelegida en las consultas de mayo de 1995, junio de 1999, mayo de 2003, mayo de 2007 y mayo de 2011, todas ellas por mayoría absoluta, durante su gestión se llevó a cabo la construcción de la Ciudad de las Artes y de las Ciencias, diseñada por el arquitecto Santiago Calatrava, así como el Palacio de Congresos, de Norman Foster. La celebración en 2007 de la trigésimo segunda edición de la Copa América de Vela y la Fórmula 1 por las calles de la ciudad fueron otros proyectos, no exentos de polémica, que vieron la luz durante esa etapa.

Su apoyo al dimitido presidente de la Generalitat Francisco Camps tras su implicación en la causa de los trajes, le valió a Barberá un notable desgaste. "Todos los políticos de este país, del primero al último, reciben regalos", alegó entonces, coincidiendo con uno de los momentos más activos de la instrucción del 'caso Gürtel'.

La posibilidad de resultar imputada en el 'caso Noos', por los contratos firmados para la celebración del Valencia Summit, fue otro episodio en el que su nombre saltó a los medios, y del que sin embargo salió indemne, tras la decisión del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana de no imputarla. No se libró su vicealcalde, Alfonso Grau, que resultó procesado dentro del mismo caso.

Del Ayuntamiento al Senado

Elegida candidata a la alcaldía de la ciudad en los comicios de mayo de 2015, su lista se alzó como la más votada, sin embargo el acuerdo entre Compromis, PSPV y València en Comú, la desplazó, siendo sustituida por Joan Ribó. El 12 de junio renunció a su acta como concejal, evitando así su presencia en al investidura del nuevo regidor.

El 23 de julio dio el salto a la política nacional y tomó posesión como senadora territorial, tras la propuesta del PPCV para ello. Pocos días después, el 31 de julio, renunciaba a su escaño como diputada en Les Corts.

En enero de este mismo año, tras la 'operación Taula' practicada contra una trama de corrupción infiltrada en varias Administraciones de la Comunitat Valenciana, Barberá negó cualquier relación con ella. "Ningún contrato del Ayuntamiento de Valencia se ha amañado, ni ha habido ninguna mordida, ni desvío a financiación ilegal", afirmó.

El 8 de febrero, el PP le pedía sin embargo que diera "un paso atrás" y no presidiera, como estaba previsto, la Comisión Constitucional del Senado. El partido comenzaba a retirarle su apoyo.

El asunto se precipitó cuando el juez del 'caso Imelsa' solicitó a la Cámara alta que acreditara su condición de senadora con el fin de determinar si era competente para investigarla. "No dimito, ni me lo planteo", dijo ella.

El 15 de marzo, y apenas unas horas después de trascender parte del sumario, la exalcaldesa aceptó la invitación del instructor de acudir a declarar voluntariamente. Ese mismo día, su partido abría un expediente informativo a todos los implicados presuntamente en el caso de corrupción.

Investigada

Hace dos meses, el Tribunal Supremo decidió investigarla por supuesto blanqueo de capitales, ante lo que la exalcaldesa solicitó la baja en el PP, precedida por un aumento de las voces de dirigentes populares que presionaban para que abandonase. Lo que no entregó fue su acta de senadora porque a su juicio, de hacerlo, podría entenderse "como una asunción de responsabilidad".

Rajoy, que poco más de un año antes había estado arropándola como candidata a la alcaldía durante la campaña electoral de las municipales, apuntó entonces que ya no tenía ninguna autoridad sobre ella. "Barberá ha abandonado el PP. Nosotros le pedimos en su día que renunciara a la militancia. Ella lo ha hecho y el presidente del PP ya no tiene ninguna autoridad para con ella", reiteró, al ser preguntado en un par de ocasiones sobre si creía que debería dejar su escaño como pedían otros cargos del partido.

El alto tribunal citó a Barberá para comparecer como imputada, lo que hizo el pasado lunes 21 de noviembre. Allí negó que existiera financiación ilegal en el PP valenciano, y aunque reconoció haber entregado 1.000 euros al partido, lo calificó de donación desinteresada. Esa fue su última aparición pública.

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