Los placeres de Triana

El bar Remesal despacha, cada día, al menos, 40 kg de caracoles en temporada, antesala de ricas tapas caseras y cerveza fresquita.
El trato cercano y la cocina cuidada, secretos para mantenerse desde 1958.
El trato cercano y la cocina cuidada, secretos para mantenerse desde 1958.
Caco Rangel
Sin pasaporte, en un pispás, se cruza el Guadalquivir por el puente de Triana. Ahora el paseo está precioso: pletórico de lilas, amarillos y verdes, perfumado con aromas a higuera tierna, casi de verano, y hierba recién cortada.

A dos pasos de la travesía podemos sumergirnos en el revoltillo de Triana, donde todo es cercano y a tamaño humano. Entre dos vueltas llegamos al bar Remesal, algo escondido pero cerca de San Jacinto. Es un bar de barrio, que tira a la calle la friolera de 40 kg de caracoles en una sola noche. Su dueño es un zamorano que desde 1958 ha trabajado duro para dar vida al local. A pesar de los años, el bar ha sabido mantenerse gracias a la cercanía al trabajo cuidado en la cocina.

Al amparo de la charla

Es un gustazo poder disfrutar aquí de estas veladas, aún primaverales, al fresquito, con una cerveza, una de caracoles y otra de pollo frito. El ambiente es popular, gente que se conoce y descansa por la tarde noche al amparo de la charla. Las tapas son sencillas y caseras, a 1,60 1 como la de menudo, arroz, chipirón, o champiñones. Fríen boquerones, tortillitas de bacalao, buñuelos, lagrimitas de pollo y pollo frito, muy jugoso con unas gotas de limón. También tienen mejillones al natural para acompañar los litros de cerveza que vierten  sus tiradores. Y si queremos sustituirla, un barbadillo o un Fragata bien frío, vinos frescos que hoy apetecen tanto.

Toma nota

* C/ Rodrigo de Triana, 37. Tel.: 954 332 137. Horario de 9 a 16.30 h, de 19.30 a 24.30 h. Cierra los jueves en verano. Caracoles, 1,50; tapas, 1, 60 euros; medias, 5.

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