Walnut
Walnut en brazos de su propietario y rodeado de aquellos que se presentaron para acompañarlos en su último paseo por la playa. TWITTER

Para aquellos que consideran a sus perros un miembro más de su familia, el inevitable momento en el que toca darles el último regalo en forma de dejarles ir para evitarles sufrimientos innecesarios, siempre es muy duro. Este peaje obligado, ya que sus vidas son mucho más cortas que las nuestras, ha sido inolvidable para Mark Woods, el dueño de un whippet de 18 años llamado Walnut, y para los centenares de personas que respondieron de forma espontánea a su llamada desde sus redes sociales y acudieron a la playa de Cornwall, la favorita del animal, con sus perros para acompañarles en su último paseo.

A Walnut le había llegado el momento de descansar para siempre debido a su avanzada edad, (los galgos de esa raza suelen vivir hasta los trece o catorce años)  y su deteriorado estado de salud.  La respuesta a la petición de su dueño no solo fue abrumadora en la playa inglesa, también los usuarios de redes sociales se volcaron, emocionados con el gesto, haciendo trendingtopic el hashtag #WalkWithWalnut y propiciando que medios de comunicación de todo el mundo se hicieran eco.

Mark Woods confirmó desde su página de Facebook la muerte del pequeño galgo a mediodía el sábado 12 de noviembre, justo tras el paseo: "se fue muy rápido y en mis brazos. Estoy escribiendo esto porque se lo debo a todos los que nos han apoyado a mí, a mi familia y, lo más importante, a Walnut. Gracias a los cientos de personas que acudieron al paseo esta mañana y a todos aquellos que dieron sus propios paseos con su amadas mascotas a las 9.30am alrededor del mundo. También quiero agradecérselo a la maravillosa gente de Newquay por su apoyo, que no olvidaré por mucho que viva. Dios os bendiga a todos".

La historia de Walnut recuerda a la de Duke, que también se hizo viral porque sus dueños regalaron a su labrador negro, muy enfermo por un osteosarcoma, un último día genial y conmovedor. Le permitieron inflarse a hamburguesas, recibió el cariño de mucha gente que le apreciaba, se lo llevaron a un parque acuático para perros en el que disfrutó como un cachorro y conservaron el recuerdo de esa jornada en forma de reportaje fotográfico de Robyn Auroty.