Refugiados por el cambio climático
Una vivienda de la costa de Alaska, derruida por la erosión del terreno por el derretimiento de la capa de hielo ártico. GTRES

La ONU reúne esta semana en Marrakech a líderes mundiales para avanzar en la acción que exige el mayor reto de la humanidad: la lucha contra el cambio climático.

Uno de los objetivos de esta cumbre, que da relevo a la de París, es acordar cómo deben los países ricos, y contaminantes, ayudar a las naciones más vulnerables, las que menos contaminan pero más sufren los efectos del calentamiento global.

En medio de un clima general de escepticismo, los observadores ambientales confían en que, por lo menos, se dé un empujón a la protección de los refugiados climáticos, las personas que migran por razones ambientales, y que hoy carecen de amparo internacional.

Los expertos se atreven a augurar que el cambio climático estará detrás de la próxima gran crisis de refugiados. Acnur calcula que para el año 2050 los efectos del cambio climático expulsarán de sus tierras a unos 250 millones de personas. Además, sostienen que las implicaciones del cambio climático tienen efectos sociopolíticos que derivan en conflictos que terminan forzando movimientos humanos (como se ha visto desde Darfour a Siria).

Cada año, las inundaciones, sequías y otros fenómenos climáticos adversos obligan a desplazarse a millones de personas, 19,2 millones solo el año pasado según Acnur en 113 países. En algunas partes del planeta, las poblaciones son literalmente expulsadas de sus poblaciones por las consecuencias del cambio climático:

1 Shishmaref (Alaska). Es uno de los 180 municipios costeros de Alaska, el 86% habitados por comunidades indígenas, que están viéndose afectados por la erosión de sus costas fruto del derretimiento de la capa de hielo. Sus 560 vecinos acordaron este verano, mediante votación, trasladar el municipio al interior del continente. Shismaref está en una isla de 5 kilómetros de largo y 400 metros de ancho. La subida del nivel del agua había destruido ya decenas de viviendas de los esquimales Yupik, población que subsiste de la pesca y la caza.

2 Bangladesh. En el ranking de países más vulnerables al cambio climático del mundo, Bangladesh ocupa la primera posición, seguida de Honduras. La densidad de población, la pobreza, estar surcado por más de medio centenar de ríos y albergar el mayor delta del mundo, el del Ganges, complican la situación. Varias comunidades del suroeste del país están sufriendo la entrada de agua salada, lo que dificulta la producción alimenticia y fuerza el desplazamiento de los hombres a las ciudades del país en busca de un trabajo.

3 Kirivati. Este archipiélago del Océano Pacífico, como el de Tuvalu o las Islas Salomon, podría llegar a desaparecer con la elevación del nivel del mar. Sus líderes se han manifestado críticos con la escasa ayuda de Nueva Zelanda y de Australia, países vecinos, que incluso se niegan a aceptar a sus nacionales como refugiados. Los isleños de estos atolones se ven afectados sobre todo por la subida del nivel del mar, a un ritmo imparable 1,2 centímetros anuales de media. En Tuvalu se refieren al cambio climático ya como un "arma de destrucción masiva".

4 Somalia. Como ocurre en zonas de Sudán, Etiopía y Eritrea, en partes de Somalia sufren la falta de agua que provoca las graves sequías y unas hambrunas que los expertos solo ven empeorar en el futuro próximo. África, causante del 14% de las emisiones de gases de efecto invernadero, es de las áreas más vulnerables del planeta.

5 Panamá. Varios países del Caribe han alertado en los últimos años del efecto en sus archipiélagos que tiene la elevación del nivel del mar. En Panáma afecta a las islas Ustupu y Ogobsucum, en la comarca Guna Yala.

6 Paoyhan (Perú). En esta comunidad nunca habían visto tantas inundaciones en este municipio amazónico como desde 2011. Desde ese año el río se desborda cada temporada, arruina las cosechas y trae enfermedades. Muchos se han visto obligados a emigrar.

Por otro lado, un reciente informe ha calculado el coste del cambio climático en el mundo. Adaptar los ecosistemas, naturales y humanos exigirá invertir "entre 140.000 y 300.000 millones de dólares anuales en 2030, que se multiplicará por 5 en 2050", aseguran las ONG ambientalistas. A su juicio, este dato pone de relieve que "el Fondo Verde para el Clima, presupuestado con 100.000 millones de dólares, está muy lejos de las necesidades reales".