"Unos vigilantes la estación de Atocha me apalearon por ser homosexual"

  • Un joven lo denuncia en comisaría.
  • Asegura que fue agredido por los guardias de Cercanías.
  • Todo por entrar al aseo acompañado de un amigo.
Roberto, en el cuarto de baño donde se produjo la agresión, tapándose el rostro con la denuncia. (Jorge París).
Roberto, en el cuarto de baño donde se produjo la agresión, tapándose el rostro con la denuncia. (Jorge París).
Jorge París

Fueron sólo 15 minutos, pero a Roberto, de 21 años y vecino de Coslada, no se le olvidarán nunca. El joven envió una carta a 20 minutos en la que denunciaba que el 6 de octubre fue víctima de una "agresión homófoba" por parte de tres vigilantes de Cercanías.

Esa noche entró en el baño de la estación de Atocha con un amigo. Cerraron la puerta y, cuando salieron, los vigilantes los esperaban. "¿Qué estabais haciendo, maricones, estabais follando?", les gritó uno de ellos.

A pesar de que los dos jóvenes insistieron en que "no estaban haciendo nada", se mostraron agresivos. Y llegaron los bofetones. Seis o siete para cada uno, dice Roberto. Les quitaron los DNI y les obligaron a vaciarse los bolsillos. A su amigo le dejaron ir y Roberto se quedó solo ante los hombres. "Decían que llamarían a la Policía, pero no llegó nadie".

La ‘prueba’, un condón

"Cuando me vacié los bolsillos apareció un condón y uno de ellos me dijo: ‘¿Y por qué coño llevas un condón, maricón?’". Según los guardias, ésa era la prueba de que hubo relaciones sexuales.

Cuando le soltaron "estaba desorientado. Fui al Gregorio Marañón (el parte menciona contusiones en la cara), denuncié en comisaría y reclamé a Renfe. Es una agresión homófoba. Y no me vieron hacer nada con mi amigo".

Ahora tiene tanto miedo de encontrarse con los vigilantes que no volverá a ir en Cercanías: "Me moveré en metro aunque tarde un poco más". Fuentes de Renfe manifestaron ayer que desconocían el incidente. Un portavoz dijo que se abrirá una investigación interna si la justicia demuestra la agresión.

Un largo historial de agresiones

Los vigilantes de Metro y Cercanías llevan sobre sus hombros una pesada carga: la supuesta agresividad de algunos de sus compañeros. En el último año se han registrado al menos siete denuncias contra guardias de seguridad. Cinco de ellas tenían tintes racistas e, incluso, el Movimiento contra la Intolerancia se personó contra dos vigilantes por pegar a un hombre que habló en árabe en Atocha.

En julio, un guardia reventó el tímpano a un chico en Getafe y, en septiembre, cuatro más se llevaron una paliza por beber cerveza en Embajadores.

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