Bead in hand
Una de las miniaturas esféricas de madera del siglo XVI. Tardaban entre uno y tres años en tallar cada pieza The Thomson Collection © Art Gallery of Ontario

Perlas de oración, les llamaban en la época en que fueron talladas, a comienzos del siglo XVI. Son esferas labradas en madera de boj con escenas de exquisita precisión que caben en la palma de una mano. La exposición Small Wonders: Gothic Boxwood Miniatures (Pequeñas maravillas: cajas de madera góticas con miniaturas) muestra 60 asombrosos ejemplos de piezas que han llegado a nuestros días en un no menos milagroso estado de conservación.

Como "maravillas del ingenio humano" y con cierto aire de misterio en torno a ellas —eran transmitidas generalmente dentro de una misma familia, de generación en generación—, la Galería de Arte de Ontario (AGO en las siglas inglesas), en colaboración con el MET de Nueva York y el Rijksmuseum de Ámsterdam y después de cuatro años dedicados a la preparación, muestra, hasta el 22 de enero de 2017, más de 60 miniaturas del siglo XVI, entre ellas algunas de las más famosas y logradas.

Cuentas de rosario portátiles

La exposición, que ha usado "tecnología de vanguardia" para comprender cómo se producían las miniaturas, que podían tener carácter de cuentas portátiles de rosarios y también de retablos, muestra cómo de "elegantes y precisas" eran las piezas. Un microsite especial, The Boxwood Project, ofrece ensayos sobre los métodos de producción y el significado de las miniaturas; vídeos con análsis de especialistas; un catálogo completo de la coleccióm, con posibilidad de ampliarlas y observar sus pasmoso realismo; recursos didácticos para docentes y alumnos, y un libro completo en PDF sobre la historia de los artefactos.

Al ver los objetos, dicen los organizadores, "uno cae precipitadamente en asombrosos mundos en miniatura creados por un tallador", con un efecto que "tal vez no sea muy diferente a la atención obsesiva actual por los smartphones y el mundo que revelan más allá del entorno inmediato". Tallas como la perla que representa la adoración de los Reyes Magos en una mitad de la esfera y la crucifixión de Cristo en la otra, despiertan una fascinación inmediata: es posible distinguir las facciones de cada personaje, los ojos y las colas de los camellos y las lágrimas en los rostros.

Tardaban entre uno y tres años en rematar  cada una Los expertos que han participado en el análisis y estudio de las 60 tallas que componen la muestra estiman que los artesanos o artistas tardaban entre uno y tres años en rematar el trabajo de cada uno. El trabajo para elaborar las esferas, que solían tener el tamaño de un fruto, aproximadamente entre una nuez y una ciruela pequeña, era tan meticuloso y delicado que sólo los mejores especialistas se atrevían a abordarlo.

Palomas que se mueven dentro de una jaula minúscula

Otra notable cuenta de rezo representa a Jesús que expulsa a los prestamistas y comerciantes fuera del templo de Jerusalén en su mitad superior y la entrada de Cristo en la misma ciudad el domingo de Ramos en la inferior. Lo que hace que esta obra sea tan especial es una pequeña jaula de pájaros que sostiene una mujer que huye del templo. Dentro de la jaula están talladas varias palomas minúsculas. Cuando la cuenta de oración se mueve en la mano del usuario, las palomas también se mueven el interior la jaula, creando un efecto cinético asombroso

Una cadena de propietarios cuidadosos las han protegido La supervivencia de un corpus tan grande de estos objetos pequeños y delicados —y la evidencia de recipientes posteriores especialmente diseñados para albergar los primeros en forma segura— indica la existencia de una cadena de propietarios cuidadosos y entregados que los han protegido.

Transmitidas de generación en generación

A veces eran reliquias de familia, transmitidas de generación en generación, pero rara vez, sin embargo, se puede reconstruir completamente la cadena. Los propietarios solían ser nobles y altos prelados del clero, pero hay excepciones como comerciantes interesados por lo exótico, la singularidad y la rareza.

Han sobrevivido más de cien. Casi todas salieron a la luz en París en el XIX Más de cien de las tallas góticas de madera de que han sobrevivido aparecieron en París en el siglo XIX, una época en que tanto los compradores como los vendedores acudían a la capital francesa para dedicarse al floreciente mercado medieval del arte y del Renacimiento. Dada la ansiedad en la búsqueda de estos tesoros infinitamente pequeños, aparecieron imitaciones.