Es muy difícil imaginarse algo tan repugnante como lo que le sucedió al pontevedrés Sindo Abal. El joven, vecino de Meaño, mientras ingería una naranjada en lata notó algo raro en su interior. La meneó para ver que contenía el embase y cuál fue su sorpresa cuando por la ranura pudo ver la cara de una
rata putrefacta.  Su reacción, escupir sin parar.

En el interior del bote de Kas que había comprado días antes en un super mercado de la localidad en la que reside había el cadáver de un roedor. Ni el afectado ni la conocida marca de refrescos se pueden explicar lo acontecido.

La repugnancia ha sido tal que el meañés ya no tiene latas en su nevera, si no que es el vidrio el que reina su frigorífico. Después de lo sucedido Sindo tiró todas los embases de metal que tenía en su casa. "Hasta los mejillones enlatados me dan grima", afirma Sindo.

Desde la existencia de la marca en el mercado, 51 años, nunca ha habido ningún problema o incidencia con el producto.

El joven de 30 años de edad denunció en Consumo y Sanidad el hallazgo para que se investigue las causas de como pudo llegar la rata al embase. Sindo aguarda que esta medida sirva para que los controles de calidad en estas empresas sean más exhaustivos.

La empresa.

Por su parte, la compañía de Bebidas PepsiCo-España confirma en un comunicado que hizo público ayer por la tarde que "hasta el momento no ha recibido ningún contacto por parte de las autoridades competentes en relación con el asunto de referencia". Asimismo hace hincapié en que la "intervención de las autoridades será imprescindible para garantizar el proceso".

Además, la empresa subraya que "hay que proteger tanto los intereses de los consumidores como el prestigio de la marca". Mientras tanto, el afectado piensa hacerse una revisión médica a fondo para descartar cualquier tipo de infección trasmitida a través del líquido ingerido para curarse en salud.