Cinco horas después de que María Teresa I.L., de 46 años,. apareciese muerta de dos disparos, ya había un detenido como sospechoso de su asesinato. La policía arrestaba a José Ramón R. G., de 60 años, vecino de la víctima, cerca de la iglesia de Tremañes, el barrio donde se produjo el crimen. Aunque aún no está claro el móvil, se sabe que la víctima vivía desde el verano con su pareja en una de las caravanas ubicadas en una zona conocida como barriada de los feriantes.


Aún consternados por lo sucedido, algunos vecinos definían ayer a la pareja como «gente tranquila»: «Se les veía por los bares tomando un vaso de vino pero no se metían con nadie». Otros aseguraban que «un asesinato así ya se veía venir» en esta parroquia gijonesa.


La zona en la que se produjo el crimen es el lugar de residencia de cientos de personas que habitan en viviendas ilegales como chabolas o caravanas. «Esto es caldo de cultivo para la delincuencia», señala ayer uno de los vecinos de María Teresa I.L.


Fue la pareja sentimental de la mujer quien la encontró, ya sin vida, tendida en el suelo y a pocos metros de la caravana. Eran en torno a las seis y media de la tarde del pasado lunes. El cuerpo de la víctima, que presentaba dos disparos en el pecho y la espalda, fue trasladado al Hospital de Cabueñes, donde ayer se le practicó la autopsia. La policía científica continúa investigando.