Francisco Guzmán en Lampedusa
Francisco Guzmán en Lampedusa EUROPA PRESS/ IU

En este sentido, tras afirmar que se ha querido "revisar y renovar nuestras posiciones y propuestas ante la realidad social en la que nos toca vivir y ante la que estamos comprometidos a cambiar", ha incidido en que el Mediterráneo "se ha convertido en la frontera natural más cruenta que jamás ha existido".

"Pero además -ha continuado- a aquellos que llegan, hemos de darle respuesta respetando los derechos humanos y atendiéndolos como personas al margen de su procedencia como inmigrante económico o como refugiado". "Ambos huyen de la desesperación y buscan una vida mejor, a veces la única que pueden buscar, y aunque las leyes si hacen diferencias entre ellos, todas son personas con el derecho a una vida digna".

Para Guzmán, "ninguna persona es 'ilegal', en todo caso lo son los gobiernos que incumplen compromisos como los derechos humanos y otros innumerables acuerdos que firman y olvidan".

También ha reflexionado, tras la experiencia, que en Lampedusa "se respira la supervivencia, tanto de quienes llegan como de quienes viven allí". Al respecto, ha añadido que "la vida en este trozo de tierra, situado a tan solo 113 kilómetros de las costas tunecinas, está cargada de la realidad de la inmigración".

"A diario llegan personas rescatadas en el mar y mueren otras muchas antes de poder llegar. La cifra de muertos en el Mediterráneo en este año no para de crecer. Se ha llegado ya a 3.900 personas, y casi todas ellas han perdido la vida en el paso del canal de Sicilia, intentando llegar a Lampedusa", ha recordado, en un comunicado.

Asimismo, ha afirmado que, en cuanto pisas esta tierra, "convives con el sufrimiento de estas personas y de sus historias". "Quienes llegan, casi todos huyendo del hambre, de la guerra o de la pobreza crónica de países como Eritrea, Somalia, Libia o Bangladés, son recibidos como números que empiezan un procedimiento que no conocen, y que con mucha probabilidad terminará en su expulsión de Europa".

Ha relatado, además, que al llegar los llevan al centro de recepción de inmigrantes de Lampedusa, un centro 'Hotspot' -punto caliente-, tal como los denomina la Comisión Europea. Ha explicado, al respecto, que a estos centros se les aplica un funcionamiento de mayor control y restricción que al resto. No obstante, "en Lampedusa los inmigrantes salen y entran a escondidas con la permisividad de los propios responsables del centro, pensado que con ello evitan mayores conflictos en el interior".

"Hemos de tener en cuenta, además, que Lampedusa es una isla muy pequeña en la que la movilidad y las posibilidades de salir están muy limitadas. Todos saben que de la isla no se pueden escapar", ha detallado.

Aun en este escenario, ha agregado el coordinador de IU en Málaga capital, los inmigrantes "se sienten afortunados, y lo transmiten en cada palabra y gesto que cruzas con ellos", por lo que tras ello, "lo único que les preocupa es dar el siguiente paso, salir de la isla en dirección a otra zona de Italia que les permita mayor acercamiento a Europa".

"Desde su percepción, ellos no cuestionan el trato, la atención o los recursos que el centro le ofrece, les parece adecuado, no esperan mucho más que poder comer, dormir y salir pronto de él hacia un nuevo centro. Sin embargo, la información que ofrecen los propios vecinos que trabajan en el centro y la asociación local con la que nos reunimos es que el centro se encuentra hacinado, que los medios son limitados y que sobre todo se trata a las personas inmigrantes de forma totalmente despersonalizada, son números, sin documentación, y sin información, entre otros", ha añadido.

El centro, según Guzmán, tiene capacidad para 650 personas, y solo en cuatro días se sumaron en torno a 400 nuevos inmigrantes, por encima de dicha capacidad. Entre ellos hay también menores no acompañados, con los que no se establece inicialmente ningún procedimiento diferenciado ya que no está finalizada la fase de identificación. Además, hay mujeres, aunque muy pocas.

El centro de Lampedusa tiene la función de registro, identificación y distribución de las personas en función de si son inmigrantes económicos o refugiados. Este último dato determinará claramente su futuro. Ser posible refugiado, aún con la falta de voluntad política de la que somos testigos por la lentitud e incumplimiento de los gobiernos en las respuestas que están obligados a dar, les sitúa en una posición de oportunidades muy diferentes a los que se consideran inmigrantes económicos.

Por otro lado, ha relatado que la mayoría de las personas que llegan a Lampedusa "son inmigrantes económicos, los refugiados están llegando a Europa por otras vías, y a los pocos días son trasladados a otro centro, normalmente en Sicilia, para continuar con el procedimiento previsto".

En relación con Sicilia, ha detallado que "pudimos conocer uno de estos centros, el Hotspost de Trapani y en esta ocasión sí que se trata de un centro carcelario, con altas condiciones de seguridad". "Queda claro que quienes llegan por la vía de la inmigración económica son 'delincuentes' a quienes hay que criminalizar hasta que puedan ser expulsados", ha agregado.

No obstante, ha señalado que en Lampedusa "también se respiraba la supervivencia en los propios vecinos de la isla", ya que para sus aproximadamente 5000 habitantes, las posibilidades de mejoras en sus condiciones de vida también están determinadas por la realidad de la inmigración. "Viven en un lugar precioso, pero hostil y falto de servicios", ha lamentado.

Asimismo, ha agregado que la apuesta de los gobiernos por mantener esta isla "como espacio de defensa y control del Mediterráneo también olvida a los vecinos, y no se invierte en otros muchos servicios que allí siguen faltando".

Consulta aquí más noticias de Málaga.