Piso propio o compartido, una profesión, un trabajo y, por encima de todo eso, una vida en armonía con la sociedad vizcaína. El 80 % de los chavales inmigrantes que han cumplido la mayoría de edad y acogidos por la Diputación en los centros de emancipación lograr integrarse en la sociedad vizcaína en menos de un año.

La Diputación, en colaboración con cinco asociaciones sociales, cuenta con 113 plazas para lograr la emancipación de estos chavales. De ellos, alrededor de 90 consiguen un trabajo y una vida independiente en menos de 12 meses. El resto tarda un poco más. Hasta un máximo de dos años.

Pero no son plazas suficientes para todos los inmigrantes menores de edad acogidos en los centros forales. De los 472 menores inmigrantes no acompañados que llegaron el pasado año a Vizcaya, 184 se quedaron en la calle. "Muchos se van a otras provincias o a otros países porque tienen familiares", explica Jesús Castanedo, responsable de la asociación Goiztiri de Barakaldo, donde acogen a 32 chicos en ocho pisos.