El Tribunal Correccional de Avignon (al sur de Francia) ha comenzado este martes el juicio a una mujer que en julio pasado besó un cuadro blanco del artista Cy Twombly y dejó la marca de carmín de sus labios.

El tribunal juzga Rindy Sam, de 30 años, por el delito de daño a una obra de arte, aunque la acusada ha explicado que el gesto de besar el lienzo era "de amor".

La acusada ha explicado que el gesto de besar el lienzo era "de amor"

La obra afectada forma parte de un tríptico llamado Phaedrus que está valorado en dos millones de euros por la Colección Lambert, organizadora de la exposición en la que el cuadro se exhibía el pasado verano en Avignon.

La apertura de este juicio no escapa a la polémica suscitada por la agresión que un grupo de jóvenes borrachos hizo a un cuadro de Monet en la madrugada del domingo pasado después de infiltrarse en el Museo d'Orsay de París.

Consciente de que se podría establecer un paralelismo entre esa agresión al Monet y su gesto respecto al cuadro del estadounidense Twombly, Rindy Sam ha hecho público un comunicado en el que afirma que se trató de "un acto de amor de una intensa pureza. Un acto artístico motivado por el poder del arte".

Un "acto vandálico"

De una opinión distinta es la abogada Agnès Tricoire, que representa a la Colección Lambert y a Cy Twombly y que ha dicho a su entrada al tribunal que la obra ha sido objeto de un "acto vandálico". "No es un gesto de amor y es tan agresivo como el puñetazo" que presuntamente causó una raja de diez centímetros al cuadro de Monet.

"Es tan difícil restaurar el efecto de un puñetazo como de un beso", según la abogada.