La justicia por su mano. El hermano de un alumno del Instituto de Enseñanza Secundaria Torre del Prado de la capital que había sido expulsado temporalmente por pegar a otro estudiante, se encargó de defenderlo y las cargó contra el director del centro dejándole lesiones que han llevado al hombre a pedir la baja médica.

El presunto agresor, de 25 años, atacó al director en las puertas del instituto "casi sin mediar palabras.

El juicio por la agresión se celebrará mañana, según la directora accidental del centro, Carmen Galiano. "Su estado de salud es aceptable teniendo en cuenta las magulladuras, hematomas y golpes que tiene como consecuencia de la paliza que le propinaron. El problema será su estado psicológico que no va a volver a ser el mismo", añadió, Galiano.

El suceso ocurrió el pasado viernes cuando el presunto agresor se acercó al profesor Antonio Escámez, de 43 años, a las puertas del instituto, ubicado en el distrito de Campanillas. Tras una breve discusión, "casi sin mediar palabra", comenzó a propinarle puñetazos, según ha informado hoy un portavoz de la Delegación Provincial de Educación.

El presunto agresor, de 25 años, se presentó como hermano de un alumno de cuarto curso de ESO, de 15 años, que había sido sancionado por agredir a otro compañero con un palo.

La víctima, que precisó asistencia sanitaria, denunció los hechos y cuenta con la asistencia jurídica gratuita que le proporciona la Delegación de Educación de la Junta.

Educación ha destacado que ésta es la primera vez que la víctima sufre una agresión de esta índole y ha resaltado que Escámez es un docente "muy entregado" que se caracteriza por el desarrollo de programas pioneros en nuevas tecnologías y medio ambiente en el centro que dirige.

Que el alumno cambie de centro

El claustro del centro se reunió ayer y acordó: «Proponer al Consejo Escolar que solicite a la Delegación Educación que aconseje a la familia la solicitud de cambio de centro del alumno». Además de apoyar al director en el juicio, la próxima semana se suspenderán un día las clases y se organizará una concentración pacífica a las puertas de la Delegación. Y se harán actividades educativas destinadas a que todo el alumnado reflexione sobre la «gravedad de los hechos vividos».