Cumbre climática de Marrakech
El nuevo presidente de la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático, el marroquí Salahedin Mezuar (i) y la ministra francesa de Medio Ambiente y presidente saliente de la anterior cumbre climática de París, Ségolène Royal (d). M. M. / EFE

La cumbre de Naciones Unidas sobre el cambio climático (COP22) ha arrancado este lunes en Marrakech con un llamamiento a una mayor justicia climática y un especial hincapié en el continente africano, muy vulnerable a los efectos del calentamiento global.

Para la ministra francesa de Medio Ambiente y presidenta saliente de la anterior cumbre climática de París, Ségolène Royal, esta cumbre constituye una oportunidad para inventar el mundo de mañana y concretamente para conseguir una "justicia climática".

"Los países más ricos viven como si hubiera habido tres planetas, pero los países pobres lo hacen como si ya no hubiera más", lamentó Royal, quien insistió en que el mayor reto de esta cumbre de Marrakech es el continente africano.

"Pido justicia climática para África (...). El cambio climático en este continente es el más cruel y el más injusto", aseveró Royal quien dijo que había enviado a la ONU durante su mandato tres informes: uno sobre la iniciativa africana en energías renovables, otro sobre mujeres y clima y un tercero sobre seguridad y clima.

De los cincuenta países más afectados en el mundo por el calentamiento global, 36 son africanos, recordó Royal.

La responsable francesa se congratuló de los cien países que ratificaron el Acuerdo de París, adoptado solo hace once meses, y llamó a los 93 países que quedan por hacerlo a depositar sus instrumentos de ratificación antes de finales de 2016.

El cambio climático en África es el más cruel y el más injusto

El Acuerdo de París tiene como fin principal bajar el calentamiento global de la atmósfera muy por debajo de dos grados centígrados antes de finales de este siglo. Para hacerse efectivo, el Acuerdo de París necesitaba ser ratificado por al menos 55 países responsables del 55% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, una meta que se alcanzó el pasado 5 de octubre. Los expertos han alertado de que sería necesario bajarlo a menos de dos grados para evitar males ambientales mayores.

Tras dar por inaugurada la cumbre, Royal pasó el relevo al nuevo presidente de la 22 Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático, el marroquí Salahedin Mezuar, ministro marroquí de Asuntos Exteriores en funciones.

En su intervención, Mezuar subrayó que la cumbre quiere dar relevancia a los países más vulnerables al cambio climático y prometió que este foro demostrará que existen modelos innovadores de desarrollo sostenible capaces de empujar las economías de los países del sur.

"Si París dio al mundo un pacto que compromete a los gobiernos, Marrakech es una nueva sesión que pondrá a todas las partes a trabajar", sostuvo Mezuar, quien se comprometió a reforzar un "diálogo abierto y transparente" con todos a favor del clima.

Los intervinientes en la sesión inaugural subrayaron que esta cumbre de Marrakech se dedicará a establecer una hoja de ruta para los 100.000 millones de dólares (89.736 millones de euros) prometidos por los países ricos en apoyo de iniciativas de desarrollo sostenible en los países pobres.

En paralelo a la financiación, la cumbre debe explorar los mejores mecanismos de transferencia de tecnología y el refuerzo de capacidades, siempre del mundo desarrollado a los países en vías de desarrollo.

En la ceremonia de apertura de este lunes participó la secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, Patricia Espinosa; el alcalde de Marrakech, Mohamed Larbi Belqaid, altos responsables del cambio climático en la ONU y los jefes negociadores de las delegaciones que representan los diferentes países participantes en la cumbre.

Marrakech, que ya celebró una cumbre climática de la ONU en 2001, se ha preparado concienzudamente para la COP22, que durará dos semanas hasta el 18 de noviembre, en medio de drásticas medidas de seguridad.

Según ha subrayado la prensa marroquí, más de 12.000 policías y 7.000 gendarmes (policía militarizada) se ha movilizado para asegurar la estancia de, al menos, 50.000 personas, entre nacionales y extranjeros, que participan en esta conferencia mundial.

Reto pendiente

El Acuerdo de París tiene como fin último que la temperatura del planeta no suba más de dos grados a finales de este siglo respecto a 1890, y aglutina promesas nacionales de reducción de emisiones de cerca de 200 países que se irán revisando al alza cada cinco años para alcanzar este objetivo.

No obstante, la Organización Meteorológica Mundial alertó de que en 2016 se ha batido un nuevo récord en la concentración atmosférica de dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero, lo que supone, según los expertos, que el mundo está lejos de lograr los objetivos del Acuerdo de París, por lo que será necesario elevar el techo de los compromisos gubernamentales a este respecto.

España, uno de los países que todavía no ha ratificado el Acuerdo de lucha contra el cambio climático por la interinidad del Gobierno, enviará a la cumbre a la ministra de Medio Ambiente, Isabel García Tejerina.

El coordinador de la asociación Amigos de la Tierra, Alejandro González, remarcó que "en la Cumbre de Marruecos de este año existe una oportunidad real para mejorar los objetivos actuales. Se debería aprovechar la ocasión para incluir compromisos más sólidos de reducción de emisiones, de apoyo a las energías renovables y el compromiso ineludible por parte de los países industrializados de asumir su responsabilidad frente al cambio climático".

Para Ecologistas en Acción, la cumbre será un éxito si se cierran los compromisos sobre "cómo facilitar la transferencia de tecnologías del norte al sur global, si se pacta el mecanismo de revisión de objetivos cada cinco años, en definitiva si se alcanza un protocolo eficaz para combatir el cambio climático a nivel global".