Increíble, pero cierto. La baronesa Thyssen, distanciada de su hijo Borja, salió ayer a cenar con Francesca Thyssen, una de las hijas del Barón, con quien estuvo enemistada durante mucho tiempo por motivos económicos.

La larga disputa legal entre el barón y sus hijos por el control de la fotuna familiar agrió una relación que nunca fue buena del todo. La baronesa, su hijastra y una amiga acudieron a cenar a La Trainera, un establecimiento madrileño especializado en marisco. Francesca aseguró a los medios que mantiene una relación excelente con la baronesa y se enfadó cuando una de las reporteras le preguntó si le habían molestado que Borja no le invitara a su boda". "Es una pregunta estúpìda", contestó.

Tan sólo unas horas antes, la baronesa y Francesca estuvieron juntas en la exposición “Durero y Cranach” de la Fundación Thyssen.. Antes de entrar en el museo ambas posaron para los medios. Allí se había mostrado algo más locuaz.

Francesca aseguró a los medios que no iría a la boda de Borja : “no iré a la boda porque no estoy invitada”. La baronesa intentó esquivar cualquier pregunta de los medios relacionada con la boda de su hijo aunque antes de abandonar el museo, reconoció que su postura sigue siendo la misma y que no asistirá al enlace. Tita se emocionó al hablar de Borja Thyssen: “Es una pena que ocurran estas cosas...la relación entre mi hijo y yo es inquebrantable”. La baronesa nos habló también de sus gemelas: “Están preciosas y ya dicen mamá” .

Tita no ha fijado la fecha del bautizo de las niñas todavía: “aún no lo tengo claro”. La baronesa también habló de la publicación de las polémicas memorias del barón sobre el origen y las vicisitudes de la familia Thyssen.

El libro, escrito por un ex novio de Francesca, David R.L. Lichtfield, revela anécdotas muy reveladoras sobre la propia Carmen Cervera: “he intentado leerlas pero me ha resultado imposible, todo lo que dice es mentira. Yo me estoy encargando de escribir mis memorias y las de mi marido, aunque no tengo claro todavía cuando verán la luz”.

Mientras tanto, los padres de Blanca Cuesta prosiguen con su vida normal, cuanto faltan tan sólo unos días para la boda de su hija. Mientras la madre, Heidi, acudía a la peluquería y sonreía ante las preguntas de los periodistas, Juan Cuesta pidió respeto a los medios. Hace tan sólo unos días murió su hermano, el sacerdote que iba a celebrar la boda de Borja y Blanca.