Las fresas del Maresme están tocadas de muerte
Fresas del Maresme, ayer, en un mercado de Barcelona.  Jordi Soteras
Los productores de fresas del Maresme dieron ayer un toque de alerta ante lo que puede ser la desaparición de este tipo de cultivo en la comarca. La cosecha de este año, de poco más de un millón de kilos, es entre un 40% y un 60% inferior a la del año pasado.

Los motivos de esta caída se encuentran en el clima frío y seco de los últimos meses. Pero la principal razón del peligro de extinción de este cultivo en el Maresme es que no puede competir con los productores de Huelva o Marruecos. «Ellos tienen mejor clima y terrenos donde se puede cultivar con maquinaria», explica Ramon Xaubet, presidente de la cooperativa de productores de fresas Frespol.

En el Maresme, las pendientes donde se cultiva «esclavizan al agricultor» y eleva los costes de producción.

Sólo quedan cuatro

«Ahora sólo quedamos cuatro productores de fresas en el Maresme, la mayoría a punto de jubilarse, lo que genera un paisaje penoso en toda esta zona, con invernaderos abandonados», se lamenta Xaubet.