La contaminación acústica es el enemigo a batir. Técnicos de la Consellería de Política Territorial ultiman un mapa de ruidos de las principales carreteras gallegas, para en un futuro tomar medidas sobre el terreno que permitan reducir el exceso de decibelios.

Son las 18 vías más saturadas de Galicia. Por cada una de ellas circula un mínimo de seis millones de vehículos al año.

Once están en la provincia de A Coruña y siete en Pontevedra. Han sido elegidas, además de por la densidad del tráfico, porque el ruido que generan afecta especialmente a grandes núcleos de población.

De 16 de las 18 carreteras la Xunta hizo ayer públicos sus correspondientes mapas de ruidos, para que cualquiera pueda realizar propuestas a Política Territorial para acabar con el abuso de decibelios. Se podrán consultar durante un mes en la web www.cptop.xunta.es y las ideas deben dirigirse a mapas.ruido@xunta.es.

Cuáles son 

Entre las carreteras estudiadas está la AG-55, la autopista de A Coruña a Carballo. En concreto, son los seis kilómetros que van desde la ciudad hasta el enlace con la A-6. Este tramo pasa por grandes núcleos de población, como Arteixo, lo que provoca que haya casi 6.000 personas sometidas a niveles elevados de ruido.

El entorno de la otra gran urbe gallega, Vigo, también figura en los mapas. Uno de ellos hace referencia a los cinco kilómetros de la PO-325, entre la ciudad olívica y el municipio de Canido.

Una carretera que discurre entre zonas residenciales y, además, cercana a centros sanitarios y escolares, que están sometidos a niveles de ruido superiores en algunos momentos del día a más de 65 decibelios.

Otro mapa estudia la AC-841, de Santiago a Cacheiras. Cinco kilómetros de núcleos rurales, con casas a pie de la calzada y en los que el paso de vehículos afecta a los oídos de más de mil personas.

La solución: pantallas, asfalto...

Contra el ruido hay soluciones, más o menos eficaces y más o menos económicas. De adoptarlas se encargará la Xunta, aunque todavía no hay plazos. Se puede actuar sobre la calzada, cambiando el asfalto tradicional por otro tipo de firmes, como el microaglomerado o el propio asfalto poroso. El cambio no reduce el ruido, sino que evita producirlo al rodar sobre estas superficies. Y están las pantallas, que se pueden levantar a ambos lados de las carreteras para aislarlas. Las hay metálicas, de hormigón, de metacrilato e incluso vegetales, y permiten absorber hasta 30 decibelios de ruidos.

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