El Ayuntamiento quiere saber qué tiramos a la basura para conocernos un poco mejor.

Desde hace unos meses, varios técnicos de la Oficina Agenda 21, responsable de los planes de acción medio ambientales de la ciudad, están recabando información sobre lo que se arroja a los 24.000 contenedores de residuos orgánicos y en los 1.550 de reciclaje repartidos por la capital.

«La intención», dice Jerónimo Vida, responsable de la oficina, «es saber en qué zonas se necesitan más contenedores y de qué tipo, para  hacer un plan de reciclaje con programas destinados a las áreas menos propensas a reciclar o con un nivel alto de residuos tóxicos».

Durante un año, los investigadores medio ambientales hurgarán en nuestras basuras y pesarán los camiones de Inagra (concesionaria del servicio de limpieza de Granada).

«Podremos saber si la recogida es adecuada o si en determinadas áreas se necesita pasar con mayor frecuencia». El crecimiento de algunas zonas de Granada hará probablemente que las rutas de los vehículos cambien. Hasta ahora, las que más basura generan son las que tiene bares como Plaza Nueva o el Campo del Príncipe.

‘Espiar’ en la basura no es nuevo. En Madrid lo hacen, y el Ayuntamiento envía cartas a los vecinos que no reciclan e incluso tiene previsto premiar con 6.000 euros a quienes lo hagan bien. Y aquí también hurgan para ver si tiramos la bolsa fuera del contenedor y multarnos.

Aire de mala calidad

Los granadinos respiramos aire malo uno de cada  el año pasado. Estos datos, aportados por la Junta, se basan en tres medidores repartidos por la ciudad. «El número», matiza Vida, «es insuficiente para una estadística fiable por zonas y por partículas» por lo que el Ayuntamiento y la Junta instalarán antes de Navidad una decena de nuevos aparatos en cada uno de los distritos de la capital.