Javier Fernández
El presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández (c), en la primera reunión de este organismo. GTRES

Poco después de posibilitar la investidura de Mariano Rajoy con 68 abstenciones (todos los diputados socialistas menos 15), la situación interna del PSOE no solo no ha mejorado sino que es, incluso, peor que antes. La causa, ahora, es la nueva fractura que se vive incluso en el seno de la gestora entre los que apuestan por convocar un congreso "sin urgencia" y los que apremian para hacerlo "de forma inmediata".

El detonante del nuevo tsunami es, sin duda, la renuncia de Pedro Sánchez a su acta de diputado —lo que oficializó el sábado por la mañana— y su intención de optar de nuevo a la secretaría general del partido, algo que solo podrá hacer cuando la actual dirección convoque un congreso y, por ende, primarias.

El desafío de Pedro Sánchez fue inmediatamente contestado por el presidente de la gestora, Javier Fernández, quien pidió "sosiego"En la rueda de prensa posterior a su renuncia, un apesadumbrado y emocionado Sánchez explicó con claridad los motivos de su marcha: "De las dos opciones que me da la gestora, no escojo ninguna", dijo. A lo que añadió: "No iré contra mi partido ni contra mi compromiso electoral", se justificó el exlíder socialista, que antes de abandonar definitivamente el Parlamento emplazó a la gestora a que "el lunes ponga fecha, hora y lugar" para el congreso extraordinario al que se quiere presentar.

El desafío de Pedro Sánchez fue inmediatamente contestado por el presidente de la gestora, Javier Fernández, quien pidió "sosiego" aclarando que el mandato de la dirección interina no acaba exactamente este domingo. "No estoy en condiciones de dar ninguna fecha", avanzó.

Pero las palabras del líder transitorio lejos de calmar los ánimos han sembrado la discordia en el seno de la gestora. Mientras desde el PSOE de Andalucía —la federación más poderosa del partido— el secretario general del grupo socialista en el Congreso, Miguel Ángel Heredia, dirigente próximo a la presidenta andaluza, Susana Díaz, exigía este sábado que el próximo congreso se celebre "sin urgencia, con un debate profundo y sereno", otros instaban a que la convocatoria del congreso y de las primarias se produzca cuanto antes.

Ese es el caso del expresidente del Govern balear y vocal de la comisión gestora que dirige el PSOE, Francesc Antich. "Si queremos reconstruir, mi opinión es que ahora toca proceder, de forma inmediata, a convocar congreso y primarias", señaló el político mallorquín.

De opinión similar es una de las diputadas que formaron parte de la Ejecutiva de Sánchez, y que el sábado votó abstención "por imperativo". La asturiana Adriana Lastra empleó este sábado Twitter para proclamar que "la única función del órgano provisional que dirige el PSOE es convocar primarias y congreso", y "que lo haga ya", zanjó.

Es la misma postura que mantiene el secretario general del PSOE de Castilla y León, Luis Tudanca, que no ve "razones" para retrasar ese cónclave, por cuanto ya se ha resuelto la investidura, avanzó este sábado. Y sus compañeros del PSE-E lo suscriben, reclamando "sin demora" un congreso con el fin de elegir la nueva dirección "que lleve adelante el proyecto, las ideas y el programa" del partido. 

Pugna táctica y estratégica

Pero lo cierto es que la pugna por la fecha del congreso es meramente táctica y estratégica, ya que unos y otros saben que de ella depende la victoria y reelección de Pedro Sánchez como secretario general.

Los contrarios a su vuelta admiten que si se celebrasen ahora las primarias, Sánchez volvería a ganar, por lo que necesitan estirar los plazos para rebajar el ímpetu con el que Sánchez pretende volver a hacer campaña entre las bases desde este domingo.

"No se puede tener el arco permanente tensado", apunta uno de los detractores del exsecretario general, que cree que el paso de las semanas irá disminuyendo su fuerza, lo que corrobora otro diputado: "El efecto Sánchez dura un mes".

Similar diagnóstico hacen sus afines, que aseguran que si el congreso fuese en breve, "ganaría Pedro, porque la militancia está encendida", dicen. Motivo por el que el exlíder socialista ha iniciado una campaña en internet en la que recoge firmas —una especie de futuros avales encubiertos— para "recuperar y reconstruir" el partido.  

Y con los ánimos encendidos la gestora tiene que decidir además que hacer con los 15 díscolos que votaron ‘no’ y cuya sanción, de producirse, fracturaría aún más al PSOE. Sánchez, antes de irse, pidió expresamente que no hubiera represalias contra ellos. También está en el aire saber si Sánchez pedirá o no la indemnización del Congreso por haber cesado como diputado (2.800 euros).