El autor confeso de la muerte de Vanessa Ferrer, Rubén M., ha reconocido ante la Guardia Civil que mató a la joven en su casa en mitad de una discusión, cuando mantenían relaciones sexuales. En su confesión tras ser detenido ha asegurado que estaba muy drogado y en mitad de la trifulca la estranguló. Después, pidió un coche prestado a dos amigos, pero ha asegurado que estos desconocían lo que había hecho.

Los investigadores ya señalaron este sábado que el crimen se produjo presuntamente en el domicilio del detenido, y desde ahí fue trasladado "en el coche que le pidió a un amigo" a la sima donde fue hallada el pasado viernes. Por este motivo, los agentes interrogaron a los jóvenes que le prestaron el coche, pero posteriormente los dejó en libertad.

En este sentido, la Guardia Civil está investigando si el detenido actuó solo o contó con ayuda. "Hay un desplazamiento evidente desde donde supuestamente se comete el crimen hasta la sima donde se arroja, y se investiga si fue solo, si fue acompañado, si tuvo colaboración, si lo sabía él solo y si conocía alguien más el hecho luctuoso", explicó este sábado el delegado de Gobierno en la Comunitat Valenciana, Juan Carlos Moragues.

Los vecinos de Chella reconocen que el detenido, de 21 años, tenía fama de agresivo tanto en su casa, con su madre, como con una antigua novia de la que tenía una orden de alejamiento por acosarla y amenazarla.

Mientras tanto, Rubén M. permanece en la Comandancia de la Guardia Civil de Valencia, a la espera de pasar este lunes a disposición judicial en el juzgado de Xàtiva.

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