Miles Aldridge - Ecstasy, Study  II, 2002
Polaroid de Miles Aldridge © Miles Aldridge - Courtesy Steven Kasher Gallery, New York

La crisis de Polaroid, la marca pionera en fotografía instantánea, de íntima conexión con el arte y la experimentación, lleva al fotógrafo inglés Miles Aldridge (Londres, 1964) a demandar mediante una exposición el mantenimiento y la salvación de la película, que está en trance de desaparecer —sólo pueden encontrarse emulaciones infladas de precio y los únicos cartuchos válidos para las cámaras clásicas y asequibles para los bolsillos, que hasta ahora fabricaba Fuji van a dejar de producirse.

La reclamación formulada por el prestigioso fotógrafo de moda tiene forma de exposición. Se titula Please return Polaroid (Por favor, devolvednos Polaroid) y mostrará, del 18 de noviembre al 23 de diciembre en la galería Steven Kasher de Nueva York, más de 30 copias únicas, una decena de dípticos y cinco grandes impresiones, todas realizadas con cámaras y películas Polaroid.

Un 'thriller erótico de serie negra'

Comparado en alguna ocasión con la estética y situaciones de algunas películas de Pedro Almodóvar por su búsqueda de la irrealidad cotidiana y el carácter extremo de las situaciones que plantea, Aldridge, al que no agrada el supuesto parecido y afirma que se siente más cerca del universo de Federico Fellini, ha "exhumado de su contexto original" bocetos preparatorios de sesiones de moda, empleo habitual de las fotos instantáneas por su inmediata respuesta, para construir una suerte de story board de un "thriller erótico de serie negra".

Las Polaroid del fotógrafo, con notas escritas a mano, instrucciones de encuadre y otras intervenciones, parecen "productos alquímicos pasados por un alambique", dicen desde la galería. Vistas en serie, rezuman intriga, impulsos eróticos y ceremoniales relacionados con el sexo en narrativa que está a punto de ser cinematográfica, pero todavía mantiene un aire de abstracción onírica.

Todo parece perfecto, pero, sin embargo, algo anda mal La historia, añaden, es "hipercromática e hipersexualizada" y no desprovista de temores. El "planeta Aldrige es un mundo de lujo" donde "todo parece perfecto, pero, sin embargo, algo anda mal".

'Atisbos intoxicantes'

La exposición coincide con la edición de un libro con el mismo títuloMiles Aldridge: Please return Polaroid [Steidl 204 páginas, 38 euros]—. El novelista británico Michael Bracewell escribe en un ensayo insertado en el volumen que el fotógrafo nos permite ver "atisbos intoxicantes" y de "tono frío", a medio camino "entre la realidad y el cine, la narrativa romántica y el proceso técnico".

Relación entre el glamour, la poesía y la violencia "La atmósfera se convierte en acción y el gesto, en personaje en historias de composición abierta, impulsadas por el misterio y la relación entre el glamour, la poesía y la violencia", añade Bracewell.

Amigo de David Lynch y Marilyn Manson

Hijo de Alan Aldridge (1943), un diseñador gráfico de gran prestigio —ha firmado cubiertas de discos para los Who y Elton John, las partituras oficiales de los Beatles y numerosas portadas de libros de ciencia ficción—, Aldrige está casado con la top model estadounidense Kristen McMenamy, es hermano de la también modelo Lily Aldridge y cuenta entre sus amigos con artistas como el cineasta David Lynch y el músico Marilyn Manson, que escribió el prólogo para el libro del fotógrafo The Cabinet.

De su padre, un diseñador de primera, ha heredado la psicodelia El fotógrafo retiene algún rasgo de todos ellos: de su padre, la  psicodelia; de los artistas de rock, la rebeldía; de las modelos, el gusto por el mundo de la moda; de Lynch, el convencimiento de que existe un envés no siempre claro para toda aquella realidad que deslumbre. Con esa combinación de factores —además de un sentido agudo para la creación de escenas de gran poder cinemático—, Aldridge se ha convertido en uno de los artistas más singulares dedicados a la fotografía de moda y de sus mundos adyacentes.