Es probablemente el mejor disco de Iván Ferreiro (Nigrán, 1970) y es probable también que él lo sepa. Un año y medio dedicado a mirarse por dentro en su casa de Gondomar, el lugar desde el que arreglar las huidas. Más incluso de las que él mismo creía posibles.

El resultado: Casa (Warner) y aunque sea imposible resumir, etiquetar, calificar este trabajo, el sencillo que lo adelantó El pensamiento circular es la aproximación más certera.

Más de verdad que cualquier otra vez pasada que hayamos estado frente a frente, Ferreiro da una lección de autenticidad en una entrevista en la que terminamos convencidos de esa delicia de reivindicar el derecho que tenemos a la inmoralidad. Y sobre todo, qué tranquilidad da que lo haya hecho, le ha quitado a 'casa' toda su simbología ñoña.

¿Cómo es volver a casa?
Bueno, depende de a qué casa vuelvas.

Siempre huimos, cada acción que hacemos es una huidaUsted volvió a la suya...
Sí, pero no sé si es más casa esa o ahora hablando aquí contigo. Realmente he pasado más tiempo de gira y haciendo discos que en mi casa escribiendo.

¿Qué es casa para usted?
Tenía que poner nombre a lo que me estaba pasando, que era que tenía que parar y quedarme quieto en un sitio. Para mí casa es donde te quieren. Mi casa es donde están los que te quieren y te cuidan. Para mí mi casa es Gondomar, que hay mucha gente que me quiere, pero también estar solo y también ahora que llevo una semanas por ahí.

¿Y cómo fue ese momento en que decidió parar?
Fue horrible. Tenía que parar, llevaba demasiado rato de un sitio a otro. Y tenía que parar en muchos sentidos, ocuparme de cosas...

Y de usted, ¿o no era hacia usted la mirada?
Soy un padre y el que pone su nombre en los carteles, pero no tenía ninguna sensación de que tuviera que ocuparme de mí. Me di cuenta de eso en cuanto llegué a casa, vi de qué adolecía.

¿De qué?
Cosas familiares. Siempre huimos, cada acción que hacemos es una huida. La gente dice que huir está mal, pero es lo que hacemos todo el tiempo. Y yo tenía que enfrentarme a todas esas huidas, a mí mismo, a mi casa, a los problemas de mis hijos y de mi familia, y me tocaba hacerlo sin anestesia.

Pues sin anestesia es un frente a frente duro...
Sí, porque la anestesia es irte cada fin de semana de gira. Cuando decidí que iba a parar me sentí agotado. Seis meses antes de acabar la gira lo decidí. Y ya no disfrutaba de los viajes, solo de los directos.

¿Era la primera vez que le pasaba?
Bueno, siempre he pensado que la meta es el camino, el proceso mola más que la canción. De pronto me veía que en lugar de ir encantado a subirme a la furgoneta estaba agobiado y antes de cada concierto, agotado.

Si tienes alguien enfrente con las cosas muy claras, sal corriendo¿Fue duro?
Me lo parece más ahora que cuando me pasaba. Luego fue realmente aterrador verme un viernes o un sábado por la noche en casa cambiando de canal en la tele. No sabía ni lo que se ponía en la tele los viernes o los sábados.

Yo no lo sé...
Pues ahora lo sé, y es horrible. Fue una parte complicada, y los primeros meses no estaba en casa, salía a la mínima excusa, tenía una hiperactividad...

Y de todo eso ha creado uno de sus mejores discos, ¿lo cree así?
Sí creo que es uno de los mejores que he hecho, porque es la primera vez en muchos años que lo escribo solo, que lo hago solo. No es lo mismo escribir y marcharte el jueves de gira. Me dio mucho vértigo ver un calendario en blanco. Llevaba 20 años con el calendario lleno y de pronto veía el calendario en blanco.

¿Y esa sensación de: pero cuántas horas tiene el día?
Sí, no acaba nunca. Y las mañanas me parecen algo eterno y sin sentido. Ahora sé que existen y que se puede vivir. Despertarme a las nueve en Gondomar lloviendo a muerte con hambre... Te vas y desayunas... Ya al final desayunaba, volvía a la cama a leer y me dormía otra vez. Las mañanas son horribles si no tienes nada que hacer. Y yo no soy de ponerme un chándal y salir a correr.

No lo imagino, la verdad...
Y encima en Galicia llueve mogollón y te mojas. No tiene mucho sentido. Correr es absurdo, yo ando en bici.

Mi hijo me pregunta cuando ve a alguien corriendo: ¿por qué corre?
Yo me lo pregunto siempre ¿por qué corren?

Cuando uno para, ¿se da cuenta del poco sitio que quedaba dentro?
Si te toca parar pues hay que verlo, no queda más remedio. Por un lado es terrorífico y por otro, necesario. Este año he colocado casi todo y he solucionado bastante más de lo que esperaba y he aprendido a entenderme y a saber cómo soy un poco...

¿Y a aceptarse?
Sí, mola mucho cuando aceptas que no eres muy molón, y que no es necesario, que en ningún caso tienes porque ser muy molón. Y entonces ves que incluso hay cosas en las que molas.

Y ve que los que antes le parecían tan molones no lo son, incluso le parecen ridículos...
Sí, eso me pasa mucho. Pero he tenido mucha suerte con mis amigos y es la primera vez que dejo que me cuiden. Uno se siente más seguro cuidando y he logrado sentirme seguro cuidando.

¿Por qué?
Porque queremos ser superhéroes todos y queremos que en nuestra lápida ponga: era un superhéroe; yo ahora quiero que ponga: era un disfrutón.

Es delicioso no encontrarse...; lo canta usted.
Sí, en nuestra proporción, que es el tamaño en que nos vemos en el mundo y he llegado a disfrutar de no verme. Me ha gustado verme perdido, y aunque he llorado de miedo y pánico, lo he disfrutado. La sensación de no estar agarrado a nada y a nadie.

Queremos ser superhéroes y queremos que en nuestra lápida ponga: era un superhéroeQué tranquilidad que alguien hable de pánico...
Sí, y a nivel médico, porque conocía la ansiedad pero no el pánico. Y cuando lo conoces, tuve un ataque de pánico,  ya sabes quien lo tiene de verdad y quien no.

¿Solo uno?
Sí, y supe que no me va a pasar más. Para eso están los médicos. Yo tenía insomnio y aquello fue un aviso del cuerpo.

Se atreve a hablar de lo que la mayoría esconde...
Hay que hablar de la ansiedad y el pánico. Vivir en la ansiedad y el pánico es muy difícil frente a los demás, está muy mal visto, y en pareja a veces es muy complicado porque uno tiene que mantener el tipo y estás agobiado y poniendo buena cara. Es domingo, vamos a dar un paseo y quieres hacerte un ovillo.

Y la maldita frase: anímate...
Es la peor frase del mundo: anímate. No hay peor consejo.

¿Ha llegado a sentirse muerto?
Si no tengo canciones nuevas, estoy un poco muerto. Es lo que me hace que el pulso vuelva.

"Esclavizarme de modo más sensato", canta usted también en este álbum, porque esclavizados estamos siempre, ¿no?
Sí, uno siempre decide encadenarse a algo o a alguien o a unas ideas. Todos somos muy de: "Decidí esto y esto". Bien, yo quiero hacerlo de forma más sensata, pensar más en mí. Y quiero ejercer mi derecho a la indecisión y cambiar de opinión cuando me salga de los huevos. Parece que cada vez que tomamos una decisión no podemos volver atrás y yo quiero poder mandar a la mierda mis propias decisiones. Ésa sería la forma más sensata de esclavizarme.

Asumir que ya que no podemos ser libres, al menos seamos sensatos...
Sí, la libertad no existe, la única posible está en la cabeza de uno.

¿Quién era y quién es?
La misma persona desgraciadamente. Siento una ligera mejora con los años en mi vida, de hecho yo ni de coña volvería ni a los 18 ni al año pasado. No soy molón, pero molo más.

O se mola a usted mismo más, que no es lo mismo...
Sí, y me gusta más mi vida, y hasta mis cagadas que son más gordas. Ahora, cuando voy a hacerla, no me engaño diciendo que no voy a hacer una cagada. Digo: caguémosla bien y con una sonrisa. Ahora voy y digo: quiero esto. Creerán que eres un egoísta, me dicen. Pues muy bien: hola, soy un egoísta.

Quiero ejercer mi derecho a la indecisión y cambiar de opinión cuando me salga de los huevos¿Y quién no lo es, en realidad?
Sí, pero está muy mal decirlo...

¿Qué está bien visto?
Llevar ropa ecológica que no esclaviza niños.

¿Sonreír?
Depende de en qué círculos. También está bien visto que tengas las ideas claras, y a mí eso no me va, no pretendo tener ideas claras.

Da incluso grima y algo de miedo la gente que tiene todo muy claro, ¿no?
Ten mucho miedo del que tenga las ideas muy claras. Si alguien te dice: yo sé lo que quiero, cágate de miedo.

¿Costó elegir la canción de salida?
Me gustaba El pensamiento circular por la chulería, es una canción sin estribillo, lenta y que dura seis minutos. Pero yo hace mucho que no elijo. Con Piratas esta compañía era infernal pero ahora estoy encantado en Warner. Hago mis 12 canciones y ellos saben qué canción hay que sacar. Espero que escuchen el disco entero.

¿Lo dice porque es largo?
Sí, quería y tenía mucho texto. Necesitaba espacio. He tenido un año y medio para escribir todas mis mierdas y creo que es el disco más optimista que he hecho.

"Tomo muchas chucherías y pienso en ti", canta con ironía...
Sí, tiene mucha mala baba también. Pienso que a la segunda o tercera lectura ves que soy un poco hijo de puta. Creo que hay que usar el hijoputilquinientos. Si lo escuchas como una monja, oyes una cosa pero si lo escuchas con el hijomiloutismo, ves la cera que está dando. Y yo cuando digo y pienso en chuches no estoy pensando en chuches, estoy pensando en cosas inmorales e ilegales.

¿Inmoral sigue sonando a misa?
Hay que ser inmoral todo el rato y hay que reivindicar el derecho a la inmoralidad. El deseo no tiene por qué ser moral en ningún caso. Hay que saltarse la moralidad y lo correcto y hacerlo con una alevosía clara, diciéndole al de enfrente: Mira, no te fíes de mí. No te fíes de mí de ti ni de nadie, y sonríe porque no pasa nada.

¿Alguna canción es para sus hijos?
Sí, pero no para ahora que tienen 13 y 16 años, sino para cuando tengan treinta y tantos, y puedan entender quién es su padre y por qué pasaban ciertas cosas. Tengo hijos con los que hablo, no necesito decirles esas cosas en las canciones. Lo que espero es que dentro de unos años, al oírme sepan qué era su padre, qué pensaba.