La abstención en bloque y la disciplina de voto disparan la tensión en la gestora del PSOE

Javier Fernández preside la reunión de la gestora del PSOE
Javier Fernández preside la reunión de la gestora del PSOE
EUROPA PRESS

"Aquí no hay hilo capaz de coser este destrozo". Así resume un dirigente socialista la situación en la que se encuentra inmerso el PSOE, después de que el domingo pasado un Comité Federal (CF) muy dividido (139 frente a 96) acordase la abstención del grupo parlamentario para que Mariano Rajoy pueda gobernar.

Y ahora, con el foco puesto en la fórmula en que se ejecutará dicha decisión en el Congreso, y con la ruptura de la disciplina de voto planeando sobre el grupo, la tensión entre los distintos barones salta a la propia gestora, en cuyo seno hay un profundo desacuerdo sobre si la abstención debe ser en bloque, como quiere el PSOE andaluz, o solo de 11 diputados, como piden los que defendieron el 'no' al PP.

La mayoría de los 10 miembros del órgano que ahora dirige el partido, incluido el presidente, Javier Fernández, están a favor de la postura que defiende el PSOE-A, tajante a la hora de exigir la abstención de todos los diputados, incluidos los siete del PSC. Sin embargo, varios de sus miembros, incluso alguno contrario al 'no', creen que es necesario "abrir un debate" al respecto y critican que la gestora se arrogue esa decisión y "amenace" con represalias a los que no cumplan con la disciplina de voto.

"No es cuestión de disciplina, es cuestión de inteligencia", afirma un miembro de la gestora que apuesta por dar libertad de voto a los diputados por razones de conciencia para "no romper más . "El debate en el CF fue sobre si desbloquear o no la formación de gobierno, pero no se abordó cómo escenificarlo. Los tiempos son ajustados, pero es preciso hablarlo con tranquilidad", afirma otro dirigente de la gestora que votó a favor de abstenerse en el Comité Federal.

El domingo, tras la cita del máximo órgano del PSOE entre congresos, el aparato que dirige provisionalmente el PSOE se reunió, pero no se planteó ningún modelo alternativo a la abstención de todo el grupo y no se sometió a votación. El malestar creció este lunes cuando, después de que ocho líderes territoriales enviasen una carta a la gestora pidiendo que no se imponga el voto en bloque, con el fin de no tensar la cuerda con el PSC y no ahondar más en la fractura del partido. Fernández les respondió que "no cabe debate alguno".

"Esa decisión no es de la gestora", ha afirmado a este diario Francisco Ocón, secretario de Organización del PSOE de La Rioja y miembro de la gestora. Ocón lamenta que la respuesta de Fernández se produjera sin consultar al resto de componentes de dicho órgano, que ni siquiera fueron informados de la recepción de la misiva.

Crecen los diputados rebeldes

Otra cuestión que preocupa mucho dentro de la gestora son las posibles represalias si, en caso de no llegar a un acuerdo, se materializa la ruptura de la disciplina de voto, especialmente ahora que el PSC ha acordado oficialmente no acatar la resolución del Comité Federal del PSOE, con quien está hermanado. La gestora, por su parte, lamentó "profundamente" dicha "ruptura unilateral".

Pero los siete diputados del PSC en el Congreso no serán los únicos. Han anunciado que votarán contra del líder del PP la diputada aragonesa Susana Sumelzo, el vasco Odón Elorza, casi con toda seguridad los dos diputados de Baleares, la independiente Margarita Robles, la exmilitar Zaida Cantera, que lo ha anunciado este martes y, según diversas fuentes, "algunos otros que aún no lo han dicho públicamente".

Varios parlamentarios más están dispuestos a rechazar a Rajoy, pero prefieren apurar los plazos para tomar una decisión definitiva. Se trata de tres diputadas de Castilla y León, Mar Rominguera (Zamora), Esther Peña (Burgos) y Luz Martínez Seijo (Palencia). Otros que siguen alineados con el rechazo a Rajoy son la gallega Pilar Cancela, la murciana María González Veracruz y el valenciano José Luis Ábalos, si bien no han confirmado qué postura adoptarán en la segunda votación. Ábalos ha afirmado al respecto a este diario que quiere "acatar la resolución del Comité Federal", pero que desea que lo "hagan posible". "No hay por qué hacerle la ola al PP, no hay que entregar a todo el grupo", ha añadido.

La gran incógnita, no obstante, es saber qué hará el exsecretario general Pedro Sánchez, que no ha dado pistas de si acatará, de si se reafirmará en el no o de si se ausentará de la votación.

Preocupación por las represalias

Fuentes socialistas cercanas a la gestora sostienen que destacados dirigentes están presionando para que se amenace a los "rebeldes" con la sanción máxima, que es la expulsión del grupo parlamentario, y que en el caso del PSC podría suponer incluso la ruptura de una relación que se remonta a 1978. "Eso es una barbaridad. Sería un error histórico y provacaría la implosión de la propia gestora. Habría dimisiones", afirma uno de sus miembros. "Es imposible ganar elecciones generales sin el PSC; no se puede construir España sin Cataluña", afirma otro dirigente.

Fernández, por su parte, insistió este martes en que no está pensando en aplicar "medidas punitivas" a los diputados que rompan la disciplina de voto, sino en "persuadirlos" para que no tomen esa decisión. Sin embargo, no descartó la explusión, limitándose a decir que si se consuma la ruptura de la disciplina de voto, la gestora se reunirá, lo estudiará y será el Comité Federal el que tome la decisión definitiva.

Desde dentro del órgano rector algunos de sus miembros admiten que van a "intentar apretar para que se reconsidere". Dirigentes de la federación valenciana, muy dividida, están haciendo contactos para que la cuestión se replantee. "A lo mejor estamos forzando demasiado", reconocen.

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