Iceta y Fernández
El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, charla con el presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández, durante el Comité Federal. PSOE / INSTAGRAM

Tras la tempestad no vino la calma. Un día después de que el PSOE, profundamente dividido, acordase por 139 votos frente a 96 asbtenerse en la investidura de Mariano Rajoy, el foco de la tensión se sitúa ahora en la fórmula en que se ejecutará dicha decisión en el Congreso, y en cómo afectará la previsible ruptura de la disciplina de voto de los socialistas catalanes a la histórica relación federal entre PSOE y PSC.

Poco importa que el presidente de la gestora socialista, Javier Fernández, en su comparecencia tras el Comité Federal, insistiese en que el mandato surgido del CF es la abstención en segunda votación de "todo el grupo parlamentario socialista, literalmente". Y que desde el PSOE andaluz, la federación más poderosa númerica y electoralmente, se haya insistido hasta la saciedad en posibles represalias en caso de no acatar la decisión. "Si los órganos del PSC toman una posición que significa un desacato tendremos que evaluar la relación", afirmó este lunes Mario Jiménez, portavoz de la gestora y hombre de confianza de la presidenta andaluza, Susana Díaz.

De hecho, este mismo lunes los líderes socialistas de ocho federaciones que apoyan el no a Rajoy han enviado una carta a Fernández para que la abstención no sea en bloque, sino del mínimo de diputados necesarios, con el fin de no agrandar más la división en el PSOE, según informa la agencia EFE.

"Desobedecemos y estamos dispuestos a aguantar las consecuencias", volvía a avisar este lunes Iceta, solo 24 horas después de haber defendido el 'no' a Rajoy ante el máximo órgano del PSOE entre congresos. La decisión, no obstante, tiene que ser ratificada por la formación catalana en su consell nacional, órgano similar al CF del PSOE, que se celebrará este martes por la tarde.

"Los socialistas catalanes no podemos hacer otra cosa por coherencia (..) Lo que está en duda es si el PSOE será capaz de encajar esto o no", afirmó Iceta en una entrevista en Rac1, donde ha intentado desdramatizar el choque interno: "Si el PSOE dice que quiere revisar la relación que tiene con el socialismo catalán tiene derecho a hacerlo". Ambos partidos están hermanados desde 1.978, aunque son independientes. La disciplina de voto y figura en el protocolo de unidad de 1978 y está incluido en los estatutos de ambas formaciones.

Las cuatro alternativas de Iceta

En caso de choque y revisión del protocolo, según Iceta, hay cuatro alternativas: mantener la relación actual, según la cuál votan lo mismo y el PSC tienen voz y voto en el CF del PSOE; copiar el modelo de los democristianos alemanes de la CDU y sus aliados socialcristianos de Baviera, la CSU; crear una federación catalana del PSOE que compita con el PSC en Cataluña o que esta federación catalana del PSOE acabe convergiendo con el propio PSC. Su apuesta, ha dicho, es "seguir" con la relación actual, pero admite que pensar que un acto de desobediencia de esas carácterísticas no tendrá consecuencias "no es sensato" ni "razonable". "Nuestra intención es votar con el PSOE tantas veces como podamos", ha añadido.

La secretaria general de los socialistas vascos (PSE), Idoia Mendia, que también defendió el ‘no’ en el CF, mostró el lunes comprensión hacia sus compañeros catalanes. Mendia asume que el PSC "no puede cambiar su voto en el Congreso" con "la difícil situación que se vive en Cataluña", y apeló a "la responsabilidad" de la gestora y al grupo parlamentario del PSOE para que haya una abstención técnica de solo 11 diputados para "no fracturar" el partido.  

Por su parte, la presidenta de Baleares, Francina Armengol, única de los siete presidentes autonómicos del PSOE que votó en contra de la abstención en el CF, dedicará los próximos días a intentar convencer a la gestora de que la forma "inteligente" de ejecutar en el Congreso la decisión de dejar gobernar a Rajoy es "no entregarle todo el grupo al PP". "Convendría hacerlo de la forma más hábil", sostuvo aen una entrevista en la Ser.

A su juicio, una de las fórmulas podría ser que la gestora acordara la libertad de voto por razones de conciencia, prevista en el artículo 33 del Reglamento, como pididó ayer la diputada por Madrid Margarita Robles, así como el diputado vasco Odón Elorza. Ambos votarán ‘no’ a Rajoy, al igual que la aragonesa Susana Sumelzo. Armengol no aclaró si los diputados de Baleares romperán la disciplina de voto, pero dijo que seguirán siendo "coherentes". En la misma línea que Mendía y Armengol se expresaron el domingo tras el CF el secretario general de los socialistas de Castilla y León, Luis Tudanca, y su homóloga en la Comunidad de Madrid, Sara Hernández.

Avisos al PSC

Del otro lado, también habló este lunes el presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, que junto a Susana Díaz fueron los dos únicos barones paridarios de la abstención que tomaron la palabra para defender dicha poscición en el CF. Según Vara, el PSC "debe saber" que las decisiones sobre la investidura "tienen consecuencias", aunque quitó hierro al añadir que "nadie vea detrás de esto la idea de buscar ruptura ni nada por el estilo". Entiende, eso sí, que hay que buscar una solución, sentarse a hablar "y replantear algunas cuestiones".

Más duro fue el presidente manchego, Emiliano García-Page, que advirtió al PSC de que  "en España, si alguien quiere el divorcio, con que lo pida una de las partes vale". "Me gustaría que por simple concepto democrático se asuman y se acaten los resultados", agregó. Por su parte, el presidente valenciano, Ximo Puig, afirmó que "cuando un órgano colegiado toma una decisión, se ha de acatar" porque "compromete" a todos.