Osama Abdul Mohsen
El refugiado sirio Osama Abdul Mohsen, junto a sus hijos Mohamed, de 19 años, y Zaid, de ocho. JORGE PARÍS

El entusiasmo con el que Osama Abdul Mohsen llegó hace un año a España ha dado paso a una felicidad más moderada. Este refugiado sirio aterrizó en Madrid a mediados de septiembre de 2015 junto a dos de sus hijos con la emoción de empezar una nueva vida, lejos de la guerra en su país y de las persecuciones de la Policía en Europa. Entonces creía que el reencuentro con su mujer y sus otros dos hijos sería cuestión de tiempo, de poco tiempo. Hoy, casi trece meses después, el resto de la familia sigue en Turquía y esa separación hace mella en el ánimo.

Osama salió del anonimato tras caer al suelo, con su pequeño Zaid en brazos, por la zancadilla de una periodista cuando trataba de cruzar la frontera de Croacia con Hungría. Esa imagen recorrió el mundo y medios de todo el planeta se hicieron eco de su historia. Fue así como Miguel Ángel Galán, presidente del Centro Nacional de Formación de Entrenadores de Fútbol (Cenafe), supo que había sido entrenador en Siria y quiso ayudarle ofreciéndole un contrato.

"Nuestra vida aquí es muy buena. La gente es muy amable. Todo es positivo en el trabajo, mis hijos están en buenos colegios, son felices", cuenta este refugiado de 52 años, sentado en el salón del piso que Cenafe alquiló para ellos en Getafe, la ciudad madrileña en la que la escuela tiene la sede central. Se comunica en inglés porque, igual que a su hijo Mohamed, de 19 años, no le está resultando fácil aprender español. Gracias a su corta edad, ese aprendizaje ha sido más fácil para Zaid, que sí habla y entiende perfectamente un idioma desconocido para él hace solo un año. Un año en el que este niño ha vivido experiencias emocionantes, como conocer a uno de sus grandes ídolos: el futbolista del Real Madrid Cristiano Ronaldo.  

"Todo es bueno, excepto que el resto de mi familia está en Turquía, no está aquí con nosotros", continúa Osama. La guerra les obligó a él y a los suyos a huir de la localidad siria de Deir Ezzor hace más de tres años. Su primera parada fue el país euroasiático, donde este padre consiguió un trabajo de diez euros al día. Pasado un tiempo, primero Mohamed y luego él con Zaid, decidieron adelantarse en la búsqueda de una vida mejor en Europa. Su mujer y los otros dos adolescentes se quedaron a la espera.

Desde entonces no se han vuelto a ver. El contacto es permanente pero a través de Whatsapp o de Facebook. "Necesito tener constantemente noticias de ellos, saber cómo están, qué dificultades tienen... Les mando dinero para la casa, para que puedan vivir", relata este refugiado.

Si la guerra en Siria acabase ya se necesitarían quizás veinte años para reconstruirlo todoHasta el momento, el motivo por el que los tres miembros que faltan no han podido viajar a España había sido que carecían de visados. Osama afirma que ese tema burocrático se ha resuelto hace pocos días y apunta ahora a su incertidumbre laboral como la causa de que la reunificación familiar no vaya a ser inmediata.  

"Mi trabajo se acaba en tres meses", señala y asegura estar buscando otro empleo, pero, conocedor de la alta tasa de desempleo del país, es consciente de que será difícil. Si se quedase en paro, muy probablemente serían él, Zaid y Mohamed quienes regresasen a Turquía. 

"Le hicimos un primer contrato de un año y se lo acabamos de renovar por tres meses", explica Galán y al ser preguntado por 20minutos acerca de la posibilidad de que esa relación laboral llegue a su fin, se muestra "totalmente" abierto a que continúe a partir de enero. "Seguramente entonces entre en una delegación de viajar", avanza. A Osama le concedieron la protección internacional por cinco años y tiene toda la documentación en regla para poder moverse por el extranjero.

Su nueva función consistiría por tanto en visitar otros países con el objetivo de expandir Cenafe. Sus problemas con el español hacen pensar al presidente de la escuela que en ese puesto se desenvolverá mejor que si sigue en las oficinas centrales. Su dominio de árabe e inglés le servirá para desarrollar los planes que el centro tiene en lugares como Catar, Dubai o Marruecos. En agosto ya abrió en Argelia su primera delegación fuera de España y este curso inicia su andadura en Estados Unidos con un máster de iniciación de entrenador de fútbol en California.

Si esa propuesta se materializa, este refugiado contaría ya con la expectativa que le hace falta para cumplir ese anhelo en el que insiste cuando se habla con él: un futuro en España con su familia al completo. "No me imagino regresando a Siria", dice con tristeza: "Si la guerra se acabase ya, se necesitarían quizás veinte años para reconstruirlo todo".