Biblioteca Nacional
Imagen nocturna de la Biblioteca Nacional, de donde se sustrajo el documento (ARCHIVO)

Los dos mapamundis que formaban parte de la edición incunable de 1482 de la obra de Ptolomeo "Cosmografía" en la Biblioteca Nacional han sido hallados en el domicilio particular de un anticuario de Sydney, según publica hoy 'El Mundo'.

El anticuario adquirió las piezas hace poco en una subasta pública en Londres, pero aún se desconoce el nombre del comprador ni por cuánto dinero lo compró.

Ladrón identificado

La Guardia Civil identificó al presunto autor del robo de los mapamundis. Se trata de César Gómez Rivero, de 60 años, ciudadano español de origen uruguayo y residente en Argentina.

Los ejemplares, cuya desaparición fue detectada en una revisión rutinaria, se guardaban en la Sala Cervantes, a la que sólo acuden los usuarios que poseen el carné de investigador.

De la edición de la "Cosmografía" sustraída se conservan actualmente cerca de 120 ejemplares
Los responsables de la Biblioteca Nacional, que informaron del suceso el pasado 24 de agosto, afirmaron que la sustracción se produjo "burlando las estrictas medidas de seguridad" que se aplican en esta institución desde los años noventa.

De la edición de la "Cosmografía" sustraída se conservan actualmente cerca de 120 ejemplares en las más importantes bibliotecas del mundo.

El mismo día en que se hizo público el robo, la entonces directora de la Biblioteca Nacional, Rosa Regás, mantuvo una reunión con el ministro de Cultura, César Antonio Molina, para analizar la situación provocada por las sustracciones.

Los detalles de aquella reunión trascendieron tres días después, cuando Regás anunció la dimisión de su cargo y afirmó que su renuncia se debía a que carecía de la confianza del ministro, quien, según la escritora, le dijo que no había hecho "nada" durante los más de tres años que permaneció al frente de la Biblioteca Nacional.

Dos días más tarde de la dimisión de Regás, el 29 de agosto, Molina acusó a la escritora, durante una comparecencia parlamentaria, de no haberle comunicado el robo de los dos mapamundis y de haberse mantenido "ausente" de la Biblioteca "a sabiendas de lo que había pasado".

Dentro de la investigación abierta tras el robo de los dos mapamundis, la Biblioteca Nacional descubrió también que varias hojas habían sido arrancadas en cuatro ejemplares de obras de los siglos XVI y XVII.