Fachada del edificio de la calle Madre de Dios, 24
Fachada del edificio de la calle Madre de Dios, 24 MARTÍN MESA

Tenía en su ventana una especie de pequeño corral. Allí, J. A. T. daba de comer a las palomas hasta que en 2003 sus vecinos, hartos de la insalubridad del número 24 de la calle Madre de Dios, lo denunciaron al Área de Medio Ambiente que, tras cuatro años, por fin ha podido sancionarle con 3.756,33 euros.

El Boletín Oficial de la Provincia (BOP) publicó ayer la resolución final junto a otros inculpados por tocar las palmas en la calle, cantar, gritar o tener el bar con las puertas abiertas. Estos casos se hacen públicos cuando no se puede notificar la denuncia por ignorarse el domicilio o no estar en casa el denunciado cuando acude el cartero.

El inculpado no ha recurrido la sanción en todo el proceso

Y es que, según explica la concejala de Medio Ambiente, Araceli González, el Ayuntamiento abrió en 2003 el expediente y tuvo que paralizarlo porque no se le podía notificar la denuncia.

Los inspectores acudieron al edificio y comprobaron la situación higiénico sanitaria que se generaba por dar de comer a las palomas en su ventana.

Abrió a la Policía Local

En todo momento se negó a abrir la puerta: sólo lo consiguió la Policía Local. Pese a lo elevado de la sanción, el afectado no ha recurrido en todo el proceso de tramitación. Éste es un «aviso a navegantes» para que nadie crea que no le caerá el peso de la ley, añade la edil.

Y un buen pellizco sí le ha caído, pues en los 3.756 euros se castiga lo que dice la ordenanza municipal por dar de comer a las palomas (de 150 a 15.000 euros si se reincide) en la vía pública y lo que prevé el reglamento de la Junta (que puede aplicar el Consistorio cuando son animales que pueden producir plagas).

J. A. T. tiene desde hoy 15 días para recurrir la resolución. El Ayuntamiento puede admitirla o no; si la rechaza, sólo quedará el contencioso para parar el proceso. Y si no paga, acabará embargado.