La Palma: una experiencia entre volcanes y estrellas

  • La Palma es una muestra de que podemos deleitarnos del embrujo canario en un entorno más virgen y sin tanta aglomeración turística como las otras islas.
  • La Palma es una de las islas más jóvenes de Canarias, aún en periodo de crecimiento, que vivió su última erupción hace tan sólo 45 años.
  • Una de las actividades que podemos desarrollar en La Palma es la contemplación de ballenas y delfines en su hábitat natural.
Volcán de San Antonio en La Palma
Volcán de San Antonio en La Palma
20MINUTOS

Cuando Madonna cantaba eso de ‘la isla bonita’ lo que no sabía es que el paraíso al que hacía referencia existe: la isla de La Palma, apodada ‘la isla bonita’ de Canarias. Un vergel de plataneros y pinos canarios que hacen de este rincón de España uno de los destinos por descubrir y explorar del archipiélago canario. Porque Canarias es algo más que Tenerife, Gran Canaria o Lanzarote.

Y La Palma es una muestra de que podemos deleitarnos del embrujo canario en un entorno más virgen y sin tanta aglomeración turística como las islas antes mencionadas. Un edén esperando ser revelado al visitante.

La mejor forma de desplazarnos a La Palma es con avión. Iberia Express ofrece conexión directa desde la Península a precios bastante económicos. Una vez aterrizamos, comenzamos nuestra aventura por la capital de la isla, Santa Cruz de la Palma, que se encuentra a pocos kilómetros del aeropuerto. Antes de entrar a la ciudad nos cruzamos con la ermita de la Virgen de las Nieves, patrona de La Palma.

Haz un parón en el camino y contempla este templo que destaca por los impresionantes techos y artesonados interiores de madera, una característica propia que encontrarás en todas las iglesias y palacetes de la isla. El entorno y la plaza de la ermita también valen una foto.

Ya en Santa Cruz de la Palma, dirígete hacía la calle O’Daly, la principal vía del centro de la ciudad. También es conocida como ‘calle Real’ ya que Alfonso XII recorrió esta vía durante su estancia en La Palma. Pese a ser una calle comercial, es muy tranquila.

A lo largo de la calle O’Daly contemplarás la arquitectura típica de La Palma: casas con el artesanado de madera como el que habíamos observado en la ermita de la Virgen de las Nieves.

Si puedes entrar a los patios –algunos están abiertos porque se usan para exposiciones- hazlo para contemplar estos techos. En tu recorrido te encontrarás con la iglesia de El Salvador y su precioso entorno y con la plaza Vandale con su monumento a los Divinos (grupos que cantan villancicos callejeros).

Si sigues caminando recto hallarás al final la plaza de la Alameda, con su estatua del enano (representa unos personajes que salen en la bajada de la Virgen de las Nieves) y la réplica de la Santa María, una de las naves que viajó con Colón al Nuevo Mundo. Por cierto, la réplica no está hecha de madera, sino de hormigón, pero salvo que la toques no notarás la diferencia.

Durante tu visita a Santa Cruz párate a tomar el tradicional café barraquito en Casa Cabrera (ahora el Café de don Manuel), cafetería de hace 150 años con su patio tradicional y el premio de mejor barista. Comer en La Palma, por cierto, no es caro y te ponen abundantes raciones. Prueba el famoso mojo con papas, los chicharrones, la carne y pescado de la isla o los postres tradicionales como el ‘bienmesabe’ o el ‘príncipe Alberto’.

Un mar de ballenas y delfines

Una de las actividades que podemos desarrollar en La Palma es la contemplación de ballenas y delfines en su hábitat natural. Nada de parques o acuarios. Pero para ello debemos ir a buscarlos. Nos desplazaremos a la localidad de Tazacorte, en la zona oeste de la isla, y desde allí tomaremos uno de los barcos que se ofrecen como observatorio.

Los barcos suelen salir a las 11 de la mañana y vuelven sobre las 2 de la tarde. Puedes comprar el billete ahí sin problema. En alta mar te encontrarás con bancos de delfines que juegan con el oleaje del barco y con un poco de suerte observarás diferentes especies de cetáceos.  La Palma tiene la suerte de ser una zona de paso de ballenas y por lo tanto es ideal para este tipo de avistamientos. El viaje en barco vale las pena si te gusta el mundo animal marino.

Al volver del barco, aprovecha la tarde para hacer senderismo por la zona del Mirador de la Cumbrecita, en el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente. Para ello desplázate a la localidad de El Paso. El Mirador de la Cumbrecita ofrece unas vistas impresionantes de los picos más altos de La Palma. Es un paisaje de pinos canarios con multitud de caminos y sendas en los que pasear y hacer trekking según la dificultad y el tiempo que queramos estar andando.

Caminando por el suelo más nuevo de España

Uno de los principales atractivos de La Palma es el turismo natural vinculado al senderismo. La isla, que es reserva de la biosfera, es como un continente en pequeñito con variedad de paisajes: cráteres volcánicos, extensiones de plataneros y viñas, bosques frondosos de pinos y hasta zonas de laurisilva, por lo que es perfecto para descubrir sus rutas e ir cambiando de ambiente natural en cada una de ellas. Una visita imprescindible es a la zona de Teneguía, en el sur de la isla en la localidad de Fuencaliente, para contemplar nada más y nada menos que los volcanes más recientes de España.

La Palma es una de las islas más jóvenes de Canarias, aún en periodo de crecimiento, que vivió su última erupción hace tan sólo 45 años, en 1971, la cual provocó la creación de más isla. Por lo tanto, la tierra que pisaremos es la más nueva de toda España. Lo primero que contemplamos es el imponente cráter del volcán de San Antonio, que hizo erupción en 1677. Sube arriba del volcán para apreciar perfectamente el cráter y de paso las bellas vistas de esta zona de la isla.

Desde San Antonio salen varias rutas de senderismo. Coge la que se dirige a las salinas y que pasa por los cráteres del Teneguía. El recorrido te llevará unas 2 horas pero vale la pena. Por el Teneguía verás perfectamente las rocas de lava solidificada de hace 40 años, y los curiosos lagartos tizones de La Palma, más grandes que las lagartijas de la Península. La ruta además acaba en unas bellas salinas de color rosado, tonalidad provocada por el efecto de unas algas en el agua. Y si te gusta la buena cocina, en las salinas encontrarás el restaurante Jardín de la Sal, uno de los referentes de la cocina canaria de vanguardia, para reponer fuerzas tras la caminata por los cráteres.

El cielo más estrellado del mundo

Si por algo es famosa las isla de La Palma a nivel mundial es por tener, junto con Hawaii y Chile, el cielo más despejado del mundo que permite contemplar las estrellas como en ninguna otra parte de la Tierra. Por ello, la isla es ‘zona starlight’ y tiene en lo más alto un gran observatorio astronómico con los mejores telescopios. Si queremos contemplar el paisaje de telescopios subiremos al Roque de los Muchachos, el pico más alto de la isla a 2.426 metros.

En el Roque de los Muchachos disfrutarás de unas vistas impresionantes de la caldera de Taburiente, y conocerás el GTC, Gran Telescopio Canario, el telescopio clásico más grande del mundo, con un espejo de 10,4 metros de diámetro. Ahí arriba además se produce un efecto curioso: las nubes quedan por debajo de nuestro nivel, por lo que se produce un paisaje nublado pero bajo nuestros pies.

La Palma está potenciando el turismo astronómico, por lo que no dudes en apuntarte a los tours o excursiones que hay para conocer las estrellas. En la isla hay varias empresas especializadas en estos tours como Ad Astra, que te explicarán las constelaciones y te enseñarán con un telescopio los diferentes rincones de nuestra galaxia bajo un cielo estrellado como nunca antes habías visto. Si no sabes mucho de astronomía o vas con niños no te preocupes, los tours se adaptan al nivel que tengamos. Pero eso sí, no dudes en aprovechar una noche porque estás en lugar único en el mundo para ello.

Curiosidades

  •  Los habitantes nativos de La Palma antes de la llegada de los españoles eran los aguaritas o aguaras.
  • Santa Cruz de la Palma fue la primera ciudad de España que hizo sufragio universal para elegir a sus mandatarios en 1773. Es por tanto una de las precursoras de la democracia.
  • El famoso café barraquito se compone de leche condensada, licor 43, café con leche y nata con canela y una corteza de limón, formando cuatro capas de colores en el vaso perfectamente diferenciadas y una bomba calórica… Pero deliciosamente dulce.
  • Los postres típicos de la isla son otra explosión dulce. El ‘bienmesabe’ lleva principalmente yema, azúcar y almendras, y el ‘príncipe Alberto’ se compone de chocolate y avellana.
  • En La Palma, como en toda Canarias, no puedes pasar sin probar el tradicional mojo picón. El rojo se usa para la carne o las ‘papas arrugás’ mientras que el verde es para acompañar el pescado. Cada isla por cierto prepara el mojo con sus propias peculiaridades.
  • Encontrarás cervezas autóctonas de la isla como la Gara o la Tropical, no dudes en pedirlas y probarlas.
  • Otra bebida típica es el Appletizer, un refresco de zuma de manzana con gas. Algo muy normal en el centro de Europa pero extraño en España. En La Palma entró a través de las importaciones de Sudáfrica y se popularizó de forma que ya producen el suyo propio.
  • Si ves algún perro grande quizás sea un ‘pastor graciano’, una raza autóctona de La Palma.
  • En la Palma también producen vino. El tradicional es el vino dulce de malvasía, pruébalo en algún restaurante. Y si lo tuyo es la bebida más fuerte, también hay ron artesanal autóctono. Puedes visitar la fábrica de ron Aldea en Puerto Espíndola, en el municipio de San Andrés.
  • Un fenómeno atmosférico propio es la ‘lluvia horizontal’. No es que llueva de lado en La Palma, sino que las nubes se concentran en las montañas y generan tal humedad que si estás entre ellas, a los 20 minutos estás mojado como si hubiera llovido.
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