Chanel en la Semana de la Moda de París
Modelos de Chanel desfilan en la Paris Fashion Week disfrazadas con trajes que recuerdan a la saga 'Star Wars'. ETIENNE LAURENT

Chanel siempre se reserva la mañana de la penúltima jornada de la Paris Fashion Week, lo que lo convierte en uno de los desfiles más esperados por el gran espectáculo que siempre supone y por la cantidad de celebrities que acuden a esta cita.

En el evento de este martes no faltaron la imagen del nuevo perfume de la casa Nº5 L'Eau, la actriz Lily-Rose Depp (hija del actor Johnny Depp), y la cantante y actriz Courtney Love. Entre las primeras filas también se dejó ver el cantante Usher y el tenista Roger Federer, que se sentó junto a la directora de Vogue USA, Anne Wintour.

Una desconocida modelo abrió el desfile semidisfrazada, con un clásico traje negro en tweed y la cara y las extremidades cubiertas con una armadura metálica blanca similar a  los Soldados del Imperio en la saga Star Wars. La firma de lujo francesa, dirigida por Karl Lagerfeld, puso como marco una gigantesca base de datos cuidando cada detalle.

Un escenario futurista con un toque urbano

Las máquinas estaban perfectamente conectadas con cables, las pantallas se iluminaban en un escenario futurista para una línea primaveral que apostó por prendas de lencería con un toque urbano, casi rapero.

Las gorras fueron el accesorio estrella, acompañando cada uno de los looks, que se llevaron de lado en brillantes verdes, también con impresiones gráficas o con el famoso tweed de la firma que para esta temporada se mezcla con líneas flúor en relieve e incluso lentejuelas.

Seda y encaje fueron los tejidos predominantes en prendas con transparenciasEsta misma tendencia siguió el resto de la colección, enfocada hacia la juventud con accesorios extravagantes como grandes pendientes, carteras metalizadas y un sinfín de impresiones gráficas que decoraron fluidos blazers. El uso de la seda y el encaje en prendas con transparencias contrastó con el grueso tejido origen escocés de las chaquetas de la maison.

Tops, faldas y chaquetas parecían formar parte de una colección de lencería, combinados bajo las creaciones en tweed, como las faldas evasé con aperturas de cremallera que se llevaron medio abiertas para dejar ver el encaje de las prendas interiores.

El largo de las faldas y los vestidos se acortó, bien por encima de la rodilla o incluso algo más arriba, a la mitad del muslo. Los zapatos de cuero blanco, mitad bailarinas mitad botines, fueron el complemento ideal en la pasarela para colaborar con esta estética tecnológica.